A Oscuras
Recien pensaba en que hace unos días el Museo de Ciencias Naturales hizo un muestra nocturna para ver los Dinosaurios. No tendría nada de especial si no fiuera porque fué a oscuras totalmente. Había que llevar linternas para poder “descubrir” los animales e insectos expuestos y debe haber sido toda una ventura, especialmente para los chicos que fueron el principal objetivo de esta modalidad. La verdad que cuando leí que se iba a realizar me pareció una idea genial y me dije por dentro que sería bueno que mucha gente la visitara.
Sorpresa fué la mía cuando esa nochecita pasé frente al Museo y una extensa cola de más de 150 metros de padres con niños con linternas en sus manos aguardaban su turno para visitar la curiosa muestra.
Me puso contento. Y venía pensando si yo estaría el tiempo que me lleve esperar mi turno de la mano con mi hijo o sobrino como se veía esa noche. Quizás lo suba sobre mis hombros. No sé si podría estar de la mano con el chico tanto tiempo pero sí podría tenerlo a los hombros quizás. Bah, eso pienso ahora. A los 10 minutos que el chico me pese sobre mi espalda lo bajo y que se haga amigo de otros y aprenda a ser social.
Pensé en eso cuando pasaba justo frente al Museo. Son las 6.45 de la mañana, creo que es la primera vez que viajo a esta hora en un colectivo y la ciudad todavía está oscura. Los autos se mueven, las luces rojas traseras pasan y las blancas llegan de frente. Gente que va hacia sus trabajos y gente más feliz y contenta sale de bares, boliches y lugares de reunión hacia quién sabe qué destinos en este día feriado. La ciudad está cambiando. Igual, es una hora demasiado tranquila. Especial diría. Se puede observar y sentir en el aire, y no es por la segura y a la vez tranquilizadora voz de Mina que suena en mis auriculares acompañándome en este viaje, sino porque a oscuras la ciudad se ve distinta.
El ritmo es distnto. Y uno puede imaginar que durante el día, los ruidos normales de una ciudad se potencian. Las máquinas, los autos, los gritos de la gente, los pasos.
Yo he cambiado en todo este tiempo. Es increíble a veces las cosas que se te vienen a la cabeza en un pasado que parece demasiado lejano pero tan claro como si hubiese sido ayer. Hasta se puede sentir lo que se sentía. Dentro de poco cumplo 36 años. Un año más. Me gusta cumplir años y seguir sumando números pero me gustarían mucho más otras cosas: sumar experiencia
Quizás, viajar, conocer gente, hablar con ellos, saber de ellos. Viajar, ver, conocer, oler y pensar, pensar en todo y a la vez en nada. A veces siento que estar en el lugar donde estoy actualmente y de la forma en que me encuentro es como estar a oscuras. En realidad no es tan así y sinceramente ya no me siento en medio de un agujero negro como hace unos años atrás, pero no me gustaría quedarme en esta posición y cambiar por un lugar más luminoso. Desde lo interior. Pero soy a veces tan impaciente que me gustaría que ése lugar sea hoy mismo.
Es imposible. Todo lleva su tiempo y el saber que al menos tengo esos objetivos me hace sentir bien. Es como ver ese punto lejano donde sabés que te dirigis: no sabés bien la distancia ni sabés que dificultades puede haber entre medio, pero sabés que hacia allá vas porque es lo que te va a hacer bien.
Mina sigue sonando. “Portate via” es el tema que me acompaña en el comienzo de estas líneas y fué el tema que me hizo pensar en escribir sentado en medio de la oscuridad de un colectivo de un sólo piso rumbo a Río Cuarto. Pasaron ya varios minutos desde que comencé a escribir ne medio de la oscuridad del colectivo y nuevamente el tema del inicio vuelve a sonar.
La ciudad debe seguir a oscuras. Y estoy seguro de eso porque la ruta está con el mismo color y las estrelllas aparecen como puntos de brillo en una noche que prepara un día claro y sin nubes. El sol no tiene intenciones de aparecer. Y las líneas amarillas de la ruta se ven claramente contrastantes en el pavimento oscuro. ¿En que pensará el chofer?
A oscuras todos los pensamientos parecen más claros. Curiosa contrariedad. Menos los míos, un poco enredados que pasan de manos de niños esperando su turno para ver Dinosaurios en plena oscuridad y terminan en un viaje imaginario quién sabe hacia donde.
Ahora la ruta es visible. El ruido y la textura de la ruta es palpable y este viaje es real. La luz me espera al final del camino y la oscuridad quedó atrás hace tiempo. Estoy seguro de eso también.



Que lindo lo que escribis…como siempre.
Saludos.