Cómo saberlo?

Personal

No habría forma en ese momento. Por alguna razón quise escuchar el CD de Enya. Tan viejo… lo tengo conmigo desde el año 94. Y comencé a escucharlo mientras editaba fotos y  de pronto todos los recuerdos comenzaron a aparecer: el departamento de la casa Fructuoso Rivera, el olor de la habitación, mi cama por ese entonces, las cosas de mi compañero de cuarto, el techo que cambiaba de forma constante de acuerdo a los pensamientos que tenía en esos momentos. Tanto pasó. Y la música.

De pronto se me nublan los ojos de Nostalgia. No podría haber sabido en ese entonces todas las cosas que iba a terminar sorteando, las que iba a terminar aceptando, las que hice mal, las cosas que no debería haber hecho, las que debería haber realizado… nada se puede cambiar ahora, y tampoco quiero, todas me dejaron acá. Puedo sentir esta canción sonando una y otra vez en el equipo de Música Aiwa de Miguel. Puedo sentir como mi cuerpo se relajaba, para dormir, para soñar. Para viajar. Puedo soñar de nuevo.

Como saber donde me llevará esto que escribo hoy? No quiero saberlo. Ahora ya quiero relajarme. Por muchos años busqué respuestas y hace un tiempo ya las encontré: aceptar mi hoy es la fórmula de que mis ojos se llenen de Nostalgia y que me alegre y emocione por estar acá hoy con vida. Todavía.

Quisiera tener a Carlos acá. Ahora. Hablar con él de esto que estoy  sintiendo. De porqué no me voy a cansar de agradecer todo lo que he vivido. De perdonarme una y otra vez por errores y abrazar este presente sagrado que tengo hoy. Necesitaba escribirlo porque era tan grande  la necesidad de exteriorizar esto que ya no iba a poder contenerlo adentro: lágrimas, ganas de reír, ganas de gritar, ganas de bailar, y más lágrimas. De gratitud.

Estoy vivo. Esta música me hizo volver a despertar cada célula que tenía dormida desde el año 94. Cada célula que detuve, que puse a dormir, se despertó recién.

Me siento mejor ahora, el dolor en la garganta de la contención se fué. Sigue sonando Enya y misteriosamente canta sobre dejar un lugar, extrañar, y lo único que queda siempre: esperar que todo termine para volver.

 

Actualización: curiosamente, media hora después de haber escrito esto, y sientiéndome como me sentía, recibí éste mail de Yehuda Berg:

Algunas veces olvidamos apreciar las cosas simples de la vida. La experiencia de cantar, reír o bailar con júbilo; de estar enamorado, de conectar o compartir con otros; de tener inspiración, un sentido de productividad, expansión; la emoción que sentimos cuando tocamos o escuchamos una música hermosa, cuando vemos una obra de arte, todo esto ejemplifica a la Luz.

La gratitud evita que pensemos que las bendiciones en nuestra vida están garantizadas y evita que caigamos en un estado de reactividad pasiva.

¿Dónde están las bendiciones en tu vida? ¿Dónde experimentas Luz?

La apreciación no sólo nos conecta con la realización. ¡La apreciación es realización!

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