Día 1: el vuelo

Personal

Es la 1:55 am. El avión atraviesa el … Pacífico? No puedo dormir. Bah, me dormí mirando la película “Aliados” con Brad Pitt y “la Cotillón” así que calculo que dormí dos horas o menos. Nada para todo lo que me falta. No encuentro posición en el asiento del avión y deseo ser de los afortunados que pueden pagarse un súper asiento de esos anchos que vi al entrar al avión. “Algún día” me dije por dentro mientras sonreía para mí. “Algún día”… “Porqué no?” Me pareció escuchar la respuesta de mi madre. Ella me hubiese dado esa respuesta.

Nada de lo que uno pueda imaginar para ella puede ser imposible. Todo puede darse.

De hecho nunca se imaginó estar en un avión similar a esta atravesando exactamente el mismo camino varios años atrás yendo a visitar a su hermano. Sin embargo lo pudo hacer y creo que la cambió para siempre.

Los viajes siempre te cambian. De alguna forma uno se va con una cabeza y regresa con otra, pensando diferente. Supongo que en la más mínima travesía la distancia es la responsable de eso.

La distancia hace verte de otra manera y los personajes que forman parte de las circunstancias se pueden ver más claros y observar que tan bien parados están: imagínense a ustedes mismos como un Dios gigante donde “ven” pequeñitos personajes en un tablero ante diferentes situaciones y claramente observan que tan bien o tan errados están actuando. Claro, para eso hay que ser objetivo y pararse lejos. Alejarse de todo y despegarse. Así todo resulta más claro.

El cordobes de la punta de la fila sobre el pasillo duerme a moco tendido. A ese compatriota de raíces italianas del sur (le llora la cara de tano) no le cuesta dormir. Se va por 10 días a visitar algunos países de Europa del Este.

El Chileno del medio, está medio incomodo tapado hasta los dientes y algo resfriado y con estornudos. “Falta que me gane una gripe” pienso por dentro… trabaja en Latam, la empresa en la que estamos volando, le tiramos la onda de hacernos amigos por descuentos. No tuvimos suerte. De ambos ya me olvide el nombre. Nada raro en mi: si hay algo que debería tratar es mi poca capacidad de recordar los nombres de las personas. Puedo recordar todos sus detalles, pero no sus nombres.

Del Cordobes puedo decir que trabaja en Rentas. Tiene un pequeño arito en su ojera izquierda. Ojos marrones y pestañas largas. Pelado. Y desde ya te digo que debe ser peludo. Se le nota por la zona de la barba que no tiene. Así nomas te digo. El chileno es ingeniero en sistemas, pelo ondulado y habla como… chileno obviamente. “Harto viaje” como para expresar la cantidad de días que andaré viajando. Piolas ambos.

Pensé que si ponía Enigma en mis oídos iba a dormirme como suelo hacerlo cuando viajo en colectivo. No funciona en el avión el sonido hipnótico y los beats sincronizados a los latidos y pulsaciones, así que acá estoy escribiendo en la casi oscuridad del avión.

No pienso en algo en particular. Estaba soñando con una mujer creo. O eso es lo último que veía: una mujer que me decía que era experta en … Me acaba de interrumpir la azafata para darme un pote de helado: EN TU CARA ZENIT CORDOBA-PARANÁ!

En que estaba? Ah si, la mina que estaba en mis sueños era rubia, y me decía que le muestre o cuente “algo-no-se-que” de lo que yo estaba “no-se-que” porque ella era experta en ciudades como… Alicante me dijo? Bueh algo así. Ahí me desperté.

Aguanten. Voy por el helado. Tampoco soy boludo y amante de las letras.

… Volví. El helado está bueno. No sé de qué fruta será, no lo como todo porque tengo la leve sospecha que me va a activar las ganas de “lo segundo” y tengo que despertar al Chileno y al… esperen, se despertó y está comiendo helado también. Ok. ¿Quien carajo rechazaría la oferta de helado en medio de la noche? Seamos sinceros.

Puedo ver las estrellas desde mi ventana. Awwww que romántico. No pavos, desde mi ventanilla puedo ver “algunas” estrellas. Apuesto que si apagaran todas pero todas las luces internas del avión las vería claramente, pero esos pequeños reflejos sutiles no me las dejan ver con claridad, pero ahí están. A mi derecha, el ala derecha completa: …”Problema sería que esté por la mitad” responde mi mente automáticamente a tal afirmación. Y le retruco con un: “Y si…” y así vamos charlando entre nosotros dos.

Sigue sonando Enigma. Creo que le voy a seguir entrando al helado que te apuesto es “rosita” (porque tiene sabor a ese color) y si me entran ganas de lo segundo saldré por arriba de estos dos, los baños los tengo cerca y las toallitas de bebé a mano. Casi. Muy descriptivo? Los quiero ver a ustedes atravesando el Pacífico sin poder hacer ni bosta más que escribir.

¿Jurame que ya se durmió el cordobes?! Culiaaaaa! Como envidio esa gente que da vuelta la cabeza y se duerme. Recién estaba comiendo helado!!!

Bueno basta. Hoy descubrí un nuevo disco de Enigma que no tenía, “La caída del Angel Rebelde” y acaba de sonar “La Historia del Octavo Círculo”

…”Todo va bien. Sin sorpresas. La vida de siempre. Ese es tu problema. Algo no va bien. Hay un pájaro gigante en tu cuarto que agita y bate las alas. Gerión. Listo para llevarte al Octavo Círculo. El vacío es una enfermedad. Pero si lo piensas, los que no tienen nada, nada tienen que perder. Andas buscando el Amor. Claro que si. El Amor es curativo. Pero, ¿Quien cura al Amor?”

Me sonrío. Una vez más, la música que me llega de sorpresa me habla al oído.

Actualización:

Cómo no iba a dormir me fui a caminar hasta el final del avión, a la trastienda. Ahí me las encontré a las azafatas de grandes charlas y en plena venta de accesorios hechos con piedras volcánicas y de otro tipo, cuero y detalles de metal. A los de piedras volcánicas les ponen esencias aromáticas así van despidiendo su perfume durante el día.

Estuvimos charlando de varias cosas y decidí comprar una pero para mi tobillo porque eran lo suficientemente grandes. Así que ahí la tuve a una de las azafatas prendiéndome mi “tobillera” de piedras varias.

Luego me puse a charlar con otra pasajera que tampoco había podido dormir. Venía del funeral de su madre. Cancer. Se volvía a Omán donde vive con su novio Español. Cancelaron los planes de boda por esta situación y me pidió ver fotos de mis trabajos de Bodas. Le compartí varias historias de mis parejas sobre la pérdida, sobre soltar, sobre la familia y lo que realmente es importante.

Tuve que volver a recordar varias que casi me hacen emocionar.

Son historias de vuelos supongo… afuera iba amaneciendo y pude verlo. Pensé en mi mamá. Un hermoso vuelo.

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