El Regalo

Suena “The Gift”.

The Gift por Annie Lennox – Best of on Grooveshark

Decidí dejarlo sonar cuando sentí la necesidad de escribir algo que hace tiempo tenía ganas de hacer. Y que hace menos de un minuto un renglón  de texto en un mensaje privado de una de Mis Quinceañeras me hizo reaccionar… fué como esas palabras claves que usamos para no olvidarnos de algo importante, como un disparador. Y pensé: “nunca escribí sobre eso que necesitaba hacer…”

Cuando volvía de un Evento hace un mes atrás pasé a saludar a una vieja conocida de mi pueblo que justamente está viviendo en la ciudad donde tuve que ir a registrar una Fiesta. Semanas antes estuvo insistente por mensajes, averiguó mi teléfono, me escribió, me pidió que vaya a visitarla, que me quede en su casa y pase la noche ahí incluso… y la verdad que por dentro sentía que no tenía nada que me una a ella. Fuí incluso, esquivo a la invitación, siempre aludiendo que vería cuestiones de tiempos  y bla bla bla.

Llegó el día de la Fiesta en el pueblo, y nos quedamos a dormir en un pequeño hotel. Pero al despertar me dije que no podía irme sin pasar al menos a saludar a Vicky.

Vicky, esta chica de mi pueblo de infancia, era una más de las tantas que iba al Colegio de Monjas cuando yo era chico. Es mayor que mi hermana que ya de por sí me lleva 4 años así que la verdad nunca tuve con ella mucha relación, salvo la que se genera en los pueblos en la cual todos somos conocidos, y donde tu tío es amigo del hermano y la madre vive a la vuelta de la casa de tu abuela y su madre fue tu maestra en segundo grado y quizas su hermano fué tu dentista. Si no fuese por todas esas conexiones, de Vicky yo no tendría mayores referencias.

Sólo recordaba de ella su enorme sonrisa, su pequeña altura y sus lentes. Era lo único que recordaba.

Decidí escribirle un mensaje. Llamarla mejor. Y me atendió como ansiosa. Le dije que podía pasar unos minutos porque debíamos regresar a Córdoba rápido, lo cual era cierto, y la noté bien feliz por teléfono.

Al acercarnos a su dirección, mi percepción de ansiedad fué real porque ya estaba afuera esperando a mas de una cuadra de distancia. Y su sonrisa, la de mis recuerdos, estaba intacta. Sólo los lentes habían cambiado y en ese momento pensé para mis adentros: “…viste que pelotudo que sos a veces? si no hubieses venido, no tendrías esta sonrisa…”

Un abrazo, un beso. Y pensé docenas de razones de porqué alguien que sólo te conoció de chico, te podía demostrar tanto cariño y hacerte sentir tan cómodo.

Hablamos. Chusmeamos. Y nos sentimos cómodos. Y nos despedimos.

 

Cuando regresábamos, volviendo por una ruta con árboles a los costados y mirando todos esos palitos a toda velocidad comenzaron las preguntas y los pensamientos en voz alta.

-¿Y porqué te tiene tanto cariño? Me preguntó el Gordo. -Y no sé. Supongo que es porque de chico yo era muy mimado en el Colegio.

-Mimado? -Sí, era como el nenito de ojos verdes, y todas venían y me agarraban en los recreos y se peleaban entre ellas sobre cual sería mi esposa y con cual me iba a casar.

-JAJAJJAJAJA y mirate ahora! respondía el Gordo con su naturalidad. -Y sí… pobres… jajajaj era insoportable para mí.

-Insoportable? – Sí, yo sólo quería que no me vieran. No quería tener ni ojos verdes, ni ser el lindo, ni ser el centro. No quería porque sabía lo que venía después… pero era imposible escapar de eso. No podes cuando tenes 6 años. 8 años. Y me hacían cantar, y me sentaban en sus faldas, y se paraban en frente a mí y me pedían que abra los ojos grandes… supongo que por ese entonces ellas tendrían 15 años… o por ahí… justo cuando empiezan a pensar en noviecitos… que loco no?

-Sí, debe haber sido, pero debe haber sido bueno, dijo Carlos.

– Sí… ahora que lo pienso, justo en este momento tomo conciencia de algo que nunca había sido capaz de ver. Que tengo que ser agradecido de la niñez que tuve. Ahora soy consciente, gracias a verla a Vicky que si no hubiese tenido esas cosas conmigo, mi infancia hubiese sido un poco bastante diferente. Con todas esas cosas amargas, y nada quizás que balancee todo un poco. Me acabo de dar cuenta de eso, acá mismo, en esta ruta, con esta música de fondo, y sabes que? Debería darle las gracias a Vicky. Debería decirle que gracias a ella, a verla resolví algo que no tenía resuelto de mi infancia. Algo de lo que me sentía culpable, algo de lo que me cuestionaba de mí. Y que si bien, nunca lo pedí, por algo se presentaron esas situaciones. Esas atenciones. Esas preferencias. ¿Sabes qué Gordo? Debería escribir sobre esto…

– Y hacelo, si a vos te gusta.

– Lo voy a hacer. Le voy a dar las gracias a Vicky.

 

Más de un mes. Nunca lo hice hasta hoy.

 

Mientras escribo suena una y otra vez “El Regalo” de Annie Lennox. Y cuando pasé por las lineas anteriores me comenzaron a lagrimear los ojos. Incluso pensando en mi hermana leyendo. Las cosas de afuera se ven tan distintas a lo que uno las vive por dentro. Somos una imagen tan diferente a la que muchas veces proyectamos… mierda.

Y recibo una mail de Mi Quinceañera que me hizo reaccionar… “…Graciaaaaas por alegrarme tanto ese Sábado! Ya se porque todos te adoran ahoraaa.. te quierooooooo un monton.”  Y me respuesta automática fué: “Gracias a ustedes, no por el trabajo, sino por todo lo que me ayudan en otras cosas….”

Ella no podría saberlo. Ninguna de ellas podría saberlo. Porque nunca hablé de esto. Porque aunque parezcan distantes, Vicky y Mis Quinceañeras se conectan con una parte de mí que perdí y que me gustaría recuperar siempre: mi niñez.

Son Mi Regalo. Si supieran cuanto me ayudan, con la energía que regreso cuando estoy con ellas, cuando me río, cuando las escucho, cuando las reto, cuando las hago enojar, cuando vuelvo cansado de sus Fiestas o Sesiones. Si supiesen lo vacío que queda mi departamento. Y lo vacío y gruñon que vuelvo a ser….

Yo tuve una Niñez afortunada. Con todo. Con t-o-d-o  lo que tuve. No me faltó nada: tuve drama, risas, películas de suspenso propias, escapes, aventuras, llantos, golpes, trompadas, abusos, comidas ricas, abrazos, besos, miradas, preferencias y desaires, tuve todo lo que necesitaba para hacerme un poco más fuerte cuando las cosas más adelante no iban a ser tan buenas. Y por eso a veces siento que “algo” de todo eso debo devolverles, de hacerles ver a ellas que la vida que viene es más poderosa si la encaran firmes. Y que son mucho más que una Foto hermosa. Suena creído? Sí. Lo soy. Me hice mi autoestima gracias a todos esos besos y abrazos de “Vickys” que me sentaron en su falda y me dieron la confianza para días como hoy. Fueron Un Regalo todos los días.

 

Necesitaba este tiempo para escribir. Para conectarme conmigo. A veces los regalos se abren rápido rompiendo el papel y deseando tener suerte. Otras veces, algunos Regalos tardan años en abrir para terminar cerrando la caja que los contiene. Vicky con una enorme sonrisa, con un abrazo, con un termo de agua caliente, con su charla amena hizo que recibiera uno que tendría un valor enorme para mí.

Gracias por ayudarme, por protegerme, por apretarme, por estrujarme, por hacerme sentir querido. Por hacerme sentir que tenía valor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *