El Seguidor Perseguido

Ayer se me presentó una situación particular. Con esto de que ahora soy un usuario de Twitter – nuevo usuario, pero al fin estoy Twitteando – me he vuelto a encontrar con gente conocida, otros no conocidos y a otros mejor perderlos que encontrarlos :-P. Para aquellos que no saben como funciona Twitter, uno como usuario “decide” seguir a otro usuario por diferentes motivos que pueden ser, amistad, tipo de publicación, temática, simpatía, humor, etc.

Yo, como un usuario nuevo, no tengo mucha gente que sigo por que la verdad es que voy “conociendo” en base a quienes me comienzan a seguir, a búsquedas, a renombres etc a otras personas. 

Pero ayer dos personas, una en tono jocoso, la otra en un tono más serio me reclamaron el porqué de que yo no los siguiera en Twitter, si ellos los hacían conmigo. La verdad sea dicha, que frente a otras personas que no tenían que ver con esa conversación, decidí tomar el camino del humor y responderles que si bien ya era usuario de Twitter, no había dejado de ser un ignorante y que no sabía como usuarlo al 100%. Lo cual, en cierta medida, es cierto. ¿Porqué decidí este camino? porque no me interesaba, frente a otras personas, explicar el real motivo que es tan sencillo como simple:

Que vos me sigas a mí en Twitter, no me habilita a que yo tenga que hacerlo en reciprocidad, dado que somos dos unidades diferentes y no somos siameses y el sistema así lo permite. Que mis publicaciones puedan ser de tu interés, utilies, aumenten tus estadísticas o números de seguidores, no implica que yo tenga los mismos intereses y que tus publicaciones sean de mi interés o temática a seguir. Y viceversa.

Y que todo eso lleva a otro punto: el decidir no seguir a alguien no significa que esa persona sea desagradable para nosotros. O que tengamos algo personal. Tampoco significa que somos mejores o más importantes que quién decidimos no seguir. Simplemente significa que tenemos intereses diferentes, y que somos individuos con libertad de elección. Y la presión generada para que los demás hagan lo mismo que nosotros hacemos habla de la poca seguridad en quien somos, qué queremos y hacia dónde queremos  ir. Solos o acompañados.

Me llevó bastante tiempo, mucho tiempo, tomar la decisión de unirme a Twitter. Lo analicé bastante. Basta nada más buscar en este blog la palabra Twitter y encontrarán varios escritos de análisis, consejo, etc. sobre si las redes y los nuevos medios sociales servían y si eran necesarios. Y como me llevó todos estos meses y  años llegar a saber donde estoy parado, donde quiero ir y de qué manera quiero hacerlo, el haberme despertado hoy, dar los primeros pasos en mi departamento y pensar en esta situación que me sucedió ayer, era algo que debía resolver.

No estoy yo para dar cátedra de nada, porque la verdad demasiado trabajo tengo conmigo mismo y me encanta tenerlo como para analizar más que mi propia exitencia y tratar a veces, de entender el entorno que me rodea. Pero la verdad es, que me sentí mal conmigo mismo al haber sido infiel a mí – de  lo que también he hablado en este blog – al haber hecho algo de lo cual no estaba totalmente de acuerdo y que de cierta forma me sentí “obligado“. Pero siempre se pueden corregir las cosas que hacemos porque no hay nada peor que cargar con esos pensamientos, y si en este caso cada vez que vea el ícono o nombre de usuario de esa persona me va a traer ese recuerdo, es hora de resolverlo.

Y no porque tenga algo en contra de quienes decido no seguir. No. Y nada más lejos. Sino porque, sus publicaciones no son de mi interés realmente.En el caso en particular del que hablaba líneas arriba, muchas de sus publicaciones en Twitter son en inglés en temáticas que son su fuerte, pero no la mía. Porque nuestros mundos se cruzan, pero no significa que deban ir juntos. Y porque cada uno debería tener la libertad de moverse sin condicionamientos.

¿Qué es eso de si yo te sigo, vos me tenés que seguir? De donde salió esa ley universal? Eso no existe. La Primaria, terminó para la mayoría de nosotros y hemos recorrido un largo camino como para saber reconocer cuales son nuestras necesidades básicas y que es lo que queremos y lo que no, los que nos gusta y los que nos desagrada, los que nos produce placer y repulsión.

No perdamos esa libertad, ni siquiera en estas redes nuevas. Porque sino todo se confunde y tergiversa. No me afecta que no me sigan quienes yo sigo, porque lo que ellos dicen, me alimenta o me sirve, pero quizás lo que yo digo, no tiene interés para ellos. Y eso ¡no tiene nada de malo! No son “más importantes” que yo. Ni menos. No se trata de valores ni de estadísticas: Seguis a 347, te siguen 347. No. No se trata de eso, se trata de ser lo suficientemente adulto para conocerse y permitir que los demás te conozcan a su debido tiempo.

Cada uno tiene sus tiempos. Cada uno. Unidad. De que sirve sumar y sumar, ¿si no aportamos nada? ¿Estamos corriendo una carrera hacia algún lado? ¿Alguien se olvidó de avisarme? Porque si es así, yo me bajo porque no me gustaría convertirme en el Seguidor Perseguido, ése que está pendiente de quienes lo siguen, quién lo dejó de seguir, y a quienes siguen los demás.

No sirve eso. Para mí al menos. Seamos libres, en un medio que lo permite por el momento. Ni siquiera Twitter te pide permiso para aprobar a alguien si es de su interés seguirte. ¿Porqué agregar nuevas reglas a este juego?

Uno decide ser Seguidor, o Perseguido. En el primer caso, lo decide uno, por sí mismo. En el segundo, bueno… en el segundo somos nosotros creyendo saber como deberían actuar los demás.

3 pensamientos en “El Seguidor Perseguido

  1. Gonza!

    Creo que en muchas de las redes sociales, el tema es que el objetivo se distorciona.., para mucha gente, el tener seguidores en Twitter o Amigos en Facebook se termina transformando en un fin en si mismo,: ej,. Agrego gente para llegar a los mil amigos, pero en realidad de esos mil conozco a 50.. que objetivo tiene?

    Acaso crees que alguien piensa que tu conoces a esas mil personas? Acaso queres ser como Roberto Carlos? tener un millon de amigos y mas fuerte poder cantar? jeje

    Chistes aparte, ahi está la “riqueza” de este tipo de cosas, porque somos todos tan diferentes, y le damos el uso que vaya según nuestra personalidad y nuestros intereses, por eso lo que para unos es interesante, para otros es estúpido (Post en Face: “Me voy a bañar” ¿…? que aporta eso?) pero bue.. hay gente que le gusta..

    En la diversidad está el gusto! y el que no quiera perseguir, ni acepte ser perseguido, que salga del sistema.. si es que consigue 😉

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  2. Diego__

    Estoy bastante de acuerdo con vos, la individualidad es lo mejor que podemos tener… para ciertas cosas. Como en este caso, los gustos, preferencias, intereses, etc. por supuesto que son algo sumamente personales. Además la individualidad te da independencia y no te hace un cagón, según mi corta experiencia.
    Párrafo aparte, en lo que si no estoy para nada de acuerdo es en lo de la “Señora”… vos disculpame, pero cada día que pasa la odio un poquito mas.

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    1. Latente! Autor

      Te lavás la boca antes de hablar de la Señora Mirtha Legrand!!! jajajjaa Mirtha lo +. Y tu corta experiencia coincide con mi vasta experiencia de que ser un individuo te da independencia y te ayuda a pararte donde sea y decir: este soy yo. Y soy producto de mí mismo.

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