Esta es nuestra Historia

Muchas veces lloré imaginando mis palabras frente a todos el día de nuestra Boda. Si, yo. El que no proyecta y se centra en el hoy. Imaginé las escenas, las caras de quienes sonreirían y de los que permanecerían serios. Y tus lágrimas. Y cuánto me iba a ahogar al tratar de decir lo que significas en mi vida.

No lo imaginé. Lo sentía. Lo sentía adentro mío como si estuviese pasando en ese mismo momento, y me ahogaba, lloraba y me retorcía de dolor. Dolor de Amor.

Siempre quise sentir eso. Y desde que llegaste traté de desconfiar una y otra vez de que quizás, no eras esa persona que me haría feliz el resto de mi vida. Son las maneras de boicotearse supongo. Siempre pensamos que lo mejor, no es lo que tenemos con nosotros, sino lo que supuestamente no llegó y que no siquiera conocemos.

Mis palabras para nuestra Boda comenzaban así: “La noche que lo conocí a Carlos era la noche más oscura de mi vida. Estaba en el fondo del abismo. No había salida. No había nada y pensaba que mi vida terminaría al día siguiente.

Cuando lo tuve al frente y me sonrió, la vida se iluminó.”

Mis lágrimas siempre comienzan a brotar y a ahogarme en el segundo renglón… Siempre. Porque quien haya sentido alguna vez que esta abajo de todo, perdido, sin rumbo, puede reconocer lo que significa ver algo, simplemente algo de luz.

Yo, me encandilé.

Mi escena sigue mirándote a los ojos. Y diciendo frente a nuestras familias y amigos, lo mucho que te amo y que me perdones todos mis mal humores, mis idioteces, y mis ganas de levantarme temprano. Que no puedo dormirme una noche sin abrazarte cuando estamos juntos, y que elegiría no comer por estar con vos. Hasta ese punto llega mi sacrificio.

Y hoy agregaría al discurso que jamás, jamás te soltaría la mano.

Después siguen risas, lágrimas, mi hermana llorándole, y mucha gente que queremos aplaudiendo y nosotros mirándonos, y yo sosteniendo tu cara, con tu barba, viendo esa enorme sonrisa con ese traje hermoso puesto y secándote las lágrimas.

Esa es nuestra Historia. Que es Poesía. No es otra cosa. Y no quiero que tenga otro final, porque mi Historia sin vos, no hubiese comenzado a escribirse siquiera.

Esta es mi cabeza. Éstos mis sueños. Hay días que te necesito hasta ahogarme, hay días que pierdo la paciencia, hay días que acepto todo, hay días. Pero de sólo pensar que puede pasarte algo y yo no estar ahí para sostenerte, vuelvo a ahogarme.

No quiero volver a caminar en una ciudad que no tiene luz. No quiero volver a perderme o caer en un pozo. Quiero que una vez en mi vida, la escena que imaginé una y otra vez, se haga realidad. Sostenerte la cara, acariciar tu barba y secarte las lágrimas. Y una, como tantas veces, hacerme más gigante ante vos, y apoyar tu cara en mi pecho y decirte: “Todo va a estar bien, nada te va a pasar.”

Te Amo, ésta es mi voz.

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