30 octubre 2011 1 Comentario

Felicidad, Nostalgia, Melancolía y Felicidad de nuevo.

Uf, cuántos sentimientos en un mismo título. Hoy me levanté contracturado, o mejor dicho, algo dolorido de ayudar ayer a mudanzas de un cliente, supervisar la colocación de unos carteles, ayudarle  a los chicos y varias cosas más y tenía ganas de quedarme en la cama a pesar que disfurto como pocos el estar levantado desde temprano los fines de semana, el sólo hecho de disfrutar del silencio de la ciudad un día domingo es un placer que habría que aprovechar más seguido: en ciudades cada vez más ruidosas el silencio se volverá un placer y un servicio a facturar en los próximos años.

Decidí prepararme para salir a desayunar unos mates a la costanera: me bañé, dejé la pava calentando, mientras buscaba la vieja mochila y le cargaba el libro Los Miserables y entraba en la disyuntiva si llevar la cámara o no. La agarre. La dejé, la volví a agarrar y por ultimo decidí dejarla cuando analicé que en realidad lo que quería era leer, despejar un poco mi cabeza y disfrutar tranquilo de ese momento para mí. Todo listo, mate, azúcar quemada, el bolsito, el termo, la mochila y la música en mis oídos. Y salí. El día hermoso, dos nubecitas pequeñas andaban por ahí pero no era más que un grano de arena en un cielo completamente celeste. Me dirigí ala Costanera, y como están de refacciones tuve que analizar por donde bajar para caminar por toda su extensión hasta el lugar donde pensaba sentarme. Lo encontré y ahí fuí: un metro de alto quizás, uo unpoco más era loq e me separaba de  donde estaba parado,adonde debía caer. Y salté. Me quedé tranquilo de pensar que no se me había caído nada pero esa tranquilidad se desvaneció a los metros cuando me empezó a gotear el bolso matero: el termo se había reventado. Ok. Quienes me conocen saben que no tengo mucha suerte con los termos. No logro hallar uno que sea durable, o que sea cómodo, o resistente y lo más importante que su chorro de agua salga parejo y no gotee. Y es a´si como he estado en los ultimo meses probando 40 tipos de picos para termos diferentes. Ni uno vale la pena, todos pierden todos son una porquería.

Así que me arrodillé, saqué el termo de plástico con corazón de vidrio pero que tenía buen chorro de agua y lo  tiré. de vuelta a casa a por el termo de acero inoxidable, que, obviamente seba mal.

La nueva costanera a esa hora estaba caso vacía, algunas personas corriendo, parejas paseando perros y me acordé de La Juana y de lo cerca de cumplirse un año de su muerte. Justo ayer había estado viendo unas fotos de ella y me dio algo de melancolía. Que se yo, a veces me pregunto que salió mal, si tenía que ser así, o que mierda pasó. Y extrañé tenerla conmigo mientras veía los otros perros correr y jugar, Obviamente La Juana no era la típica perra y a veces era demasiado insoportable en cuantos sus demandas: piedrita! palito! piedrita! palito! ladrido! varios ladridos! pero se hacía querer como pocas y después de varios años juntos y situaciones compartidas era lógico que uno la haya querido como la quiso, y ella me haya aceptado como su amo a pesar de mis limitaciones como tal.

Decidí dejar el mate y sacar el libro. Y me costó un par de páginas recordar que era, o cual parte, o por donde venía leyendo en la historia. Hacia un par de meses que lo había dejado y no es fácil seguir el hilo de un libro tan profundo como el de Víctor Hugo. hasta que luego de dar vuelta unas hojas, recordé donde estaba parado y la lectura se volvió más interesante. No pude evitar que se me cayeran unas lágrimas de emoción, rabia, pena, alegría, angustia y varios sentimientos más con ciertas situaciones descriptas en el libro. Juan Valjean encuentra a Coseta de casualidad y toda su vida se transforma: para la niña, y para él. Y caes en la cuenta que el Mundo tiene siempre esperanzas para todos, que no hay dolor ni castigo, ni pena que dure toda una vida y que la justicia del universo existe. Para todos.

No pude parar de leer, y la lectura fué liviana, me reí, pensé, analicé, y desee que ciertas personas a mi alrededor leyeran ese libro de la misma forma que yo lo estaba haciendo.

Volver a casa, almorzar en un centro comercial, disfrutar de la soledad, observar a la gente, escuchar sus charlas, mirar como se mueven y que hacen. Tiempo sin hacerlo, tiempo de disfrute. Llamar amigos, comprar helado de regalo y ayudar en mudanzas, y pensar en los cambios que se vienen para muchas personas y en situaciones similares que en repetidas veces tuve que pasar: no tener llave en el bolsillo, no tener un lugar en el mundo, y comenzar desde cero. Y me dio algo de dolor en el pecho, ganas de llorar y alegría interna por saber que nada dura cien años y que todo lo que viene siempre es mejor. Para todos, y que los cambios, son necesarios. Que soltar siempre es mejor que retener, que despedirse no es otra cosa que darle la bienvenida a lo que llega y que todo llega, cuando tiene que llegar: ni un minuto antes, ni uno después.

No sé, llegó la noche, y con la noche una foto que me volvió a la felicidad. Hermosa, sublime. Es la única foto de mi infancia que poseo que tiene un tinte feliz, de felicidad plena y me hizo pensar en que yo fuí feliz y que debo volver a serlo. Que la felicidad es tan simple como hacer lo que te gusta en el momento que quieras, como esa foto, riendo, corriendo sin remera, en un campo de lino recién florecido, con mi hermana y mis primos, y que irse al pasado es pintar de colores pasteles tu presente, sin tantos contrastes ni rasgos duros. Que la melancolía de lo que pasó, se puede transformar en alegría por lo que vendrá, sin saberlo siquiera: aceptando cada cosa como nueva y encontrando en ella una razón que podremos comprender más adelante.

Me dieron muchas ganas de escribir esto hoy, ahora. de decir lo feliz que soy de tener la Familia que tengo y que tanto me ama y me quiere. Y lo afortunado que soy por eso. Y que debo responder y estar a la altura de lo mismo siendo cada día mejor para mí y para quienes me rodean. Desparramar amor y felicidad. Que se yo, tenía ganas de escribir que la felicidad está conmigo a esta hora, de nuevo.

Una Respuesta de “Felicidad, Nostalgia, Melancolía y Felicidad de nuevo.”

  1. *AquellaChica* 29 febrero 2012 a las 1:41 am #

    ¡Hola! Qué lindo lo que escribiste, me transmitiste muchas emociones, al final me quedo con la última: felicidad.


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