Fotos con Vida. Lo invisible que se revela.

Personal, Sociedad, Tecnologia

Ayer me visitó una Colega y Amiga. Alegría. El recibir a alguien que uno quiere mucho en su propio espacio es dejar entrar toda esa Energía y que se mezcle con la de uno y todo se potencie. Todo se mezcla y el ambiente cobra otro color y sentido.

Después de haber compartido una Boda hace una semana atrás, nos pusimos a charlar sobre diferentes cosas y de cómo sentimos algunas otras. De cómo nos vemos, que nos moviliza y que hace que nos manejemos de cierta manera diferentes a otras. Ni mejor ni peor: diferentes.

De camino hacia el centro en un mediodía muy caluroso compartimos algunas ideas, y sin querer los dos coincidimos en la importancia de involucrarse en el proceso de la captura de un momento. Y no hablamos del compromiso Profesional, sino más bien Personal. De ése compromiso que te hace tener ganas de hacer lo que vas a hacer, sentirlo y vivirlo.

Y yo le decía que hay mucho de Ego en todo esto. En todo lo que hacemos como Fotógrafos. Y que debemos tener cuidado con eso. Nuestro Ego nos puede jugar una mala pasada al pensar que lo que hacemos es gracias sólo a nosotros. Para mí (y para ella también) una Fotografía es el resultado de una comunicación invisible entre dos partes: de que quien presiona el obturador y quien está delante de él. Consciente o inconsciente de eso, una Energía invisible fluye y es lo que se impregna en la Foto.

Se podrán decir miles de cosas, que físicamente es imposible, que no existe tal “Energía”, que bla, que bli, etc se podrá discutir sobre ésto, pero yo estoy convencido que es así: hay “algo” que une a quien mira detrás del visor y quien está delante de la cámara. Y cuando ése “algo” está en sintonía entre las dos partes se obtiene lo que vemos en una Foto que nos hace sentirla.

La Foto al fin, tiene Vida.

Y debemos ser cuidadosos de pensar que el resultado es sólo gracias a nosotros como Fotógrafos. El resultado es gracias a las dos partes involucradas. Nuestro Ego puede jugarnos una mala pasada al hacernos creer que somos los artífices de ese momento. Y nos puede hacer sentir más grande de lo que realidad somos.

Cuando un Cliente, un visitante, un simple curioso pasa y vé nuestras fotos y dice “que buena foto” generalmente tendemos a creer que sólo lo dice por la toma en sí, por la captura. ¿Y los personajes en ella? ¿Acaso no son protagonistas? Yo creo que sí. Lo que ellos envían, lo que piensan en ese momento, lo que sus cuerpos, miradas y sensaciones sientes y comunican llegan a la cámara: y se reflejan en la foto.

Dar el Crédito a quienes del otro lado nos envían esa Energía, para impregnar esa Vida en nuestras Fotos es algo que deberíamos ser conscientes en cada captura que realizamos.

Así lo siento yo. Así lo vivo.

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