Las Relaciones, Las Responsabilidades, Lo que hacemos Mal y lo que nos gusta.
Hace un tiempito le decía a Carlos, mientras caminábamos por la calle, lo mucho que extrañaba escribir en este blog. Y me preguntaba que cuales era las razones de no hacerlo. Ni yo las sabía: la vida acelerada (siempre metemos esa excusa) el poco tiempo, el esto, el aquello y entre eso le decía que desde que lo tengo ya hace varios años, este blog fué para mi punto de descarga donde podía decir lo que sentía y pensaba desde lo más profundo de mi ser, sin filtros, sin interrupciones… un manojo, una chorrada de pensamientos que podrían quizás cambiar con e l tiempo pero que en los mejores casos y cuando mi cabeza estaba confundida con algo, el sólo hecho de escribirlo, ya lo resolvía. Como los problemas, como lo que molesta! Cuando uno los dice, ya perdieron el peso, la importancia y no es tan grave como sonaban unos segundos antes sin decirlos.
Ayer fué sábado. Un día que comenzó muy temprano porque junto a una amiga y colega teníamos que ir a hacer fotos de una campaña de moda. Yo iba como “backstage”. El fotógrafo que registra todo, desde atrás, el que vé otras cosas y registra lo importante pero desde otro lugar. Para mí era una oportunidad única porque nunca había hecho moda, no había estado hasta ese entonces en un Estudio de Fotografía y además porque mi amiga y colega me había considerado para eso: compartir un momento profesional, pero donde la teníamos que pasar genial. Para mí, una tremenda Repsonsabilidad. EL día comenzó temprano… y sin las llaves para salir del departamento. ¡No puede estar pasando esto! Me dije. Busqué, busqué, levanté almohadones, habrí el freezer, revolví la basura, revisé en el lavarropas, volví a abrir la heladera, nada. Las llaves no estaban. Salí al pasillo, me fijé en la puerta, miré y re-miré por las dudas. El solo hecho de estar tan concentrado en ver algo, podía hacer que no lo viera ante mis ojos. Nada. Las llaves no estaban y los minutos pasaban y yo ya debería haber estado en la calle rumbo al estudio fotográfico para la sesión.
Ok. Calma. Enfrentemos la situación. Teléfono. Llamé a mi amiga y puse la mejor voz que no dejara notar mi preocupación (no quería trasladar mi estado a otra persona que tenía aún más responsabilidades que yo). Luego del buen día le dije: sabes que, no encuentro las llaves! – mientras revolvía ropa sucia para lavar – y me responde: yo también perdí las mías ayer! … locura total. Ok, llegaría unos minutos más tarde, decidí dejar el departamento sin llave, salir del edificio y tomar el primer taxi que pasara. Llegué al Estudio al mismo tiempo que llegaba ella en su auto. Mientras abría su puerta para bajar, la saludo, nos damos el beso de los buenos días y le digo: “Ok ahora no pierdas estas llaves tampoco”; al tiempo que agarraba del techo del auto un llavero con una cadenita colgando y se la doy. El grito y la risa fué simultáneo: “Son mis llaves! las que perdí ayer!!” Había venido todo el camino, desde su casa, bastante lejos hasta el Estudio con las llaves en el techo del auto. ¿Increíble? Loco diría. Yo pensando que ella albajar del auto, había dejado las llaves ahí en el techo que luego usaría para cerrar el vehículo o lo que sea… No: eran las llaves que había perdido.
Las llaves son para mí gran cosa. He hablado más de una vez de eso en este blog: no tener llaves para mí es no tener hogar. No tener un lugar que sea “tuyo”. Estar sin nada, y estar perdido. He ido cambiando algo en los años y creo que ya no es tan grave como lo vivía años atrás, quizás por esta sensación de estabilidad interior que tengo pero durante la sesión no podía dejar de pensar en muchos momentos en “las llaves”.
La sesión fué fantástica, poco a poco nos fuimos conociendo, llegó la modelo, las fotos comenzaron y los nervios de los 5 minutos antes de salir de casa habían desaparecido y habían sido reemplazados por la adrenalina de hacer fotos y observar todo. La dueña de la Marca resultó una vieja conocida mía. Compartimos el mismo trabajo allá por el año 97 por 2 años hasta que yo me fuí del a empresa, y hace unos meses atrás, me la encuentré de casualidad en una cliente mía. Sorpresa la mía y alegría. Me gusta cruzarme con gente que conocí en algún momento y que aporta algo nuevo y fresco al presente. Todavía más cómodo en la sesión, hicimos lo que tuvimos que hacer. Hasta el moco que me mandé sin querer.
Caro, esta vieja compañera y dueña de la marca a la cual le estábamos haciendo la sesión e fotos, me consultó sobre la impresión en telas, y cosas así – ella sabía de antes que me dedicaba a eso también ya que lo habíamos hablado en la cliente donde nos reencontramos luego de más de 10 años – nos pusimos a charlar, traté de darle cierta información y algunos datos quedaron en el aire hasta tanto averiguara algunas cosas. Al terminar esta charla, se acerca mi amiga y colega y me dice: “Lo que acabas de hacer está muy mal, y te lo digo porque soy yo, porque si lo haces con otro fotógrafo….” creo que en ese momento dejé de escuchar porque el nudo que se me hizo en el estómago fué muy grande.
Diosh! que moco me mandé ahora!?! Traté de volver mi sentido auditivo a lo que me estaba diciendo y traté de explicar que jamás trataría de pasar por arriba de ella, y que simplemente era algo que… y que… ya era tarde. El tema estaba claro. Y yo me había equivocado. Por tonto. Por inmaduro o por falto de experiencia. Y las ganas de llorar me inundaron, el dolor en el estómago se hizo peor, y ya todo se tornó oscuro. No podía haber hecho eso, yo no soy así, no puede estar pasando esto, le estoy fallando, me estoy hundiendo, ahora lo sabrá todo el mundo, nunca más me pedirá que trabaje con ella, que estúpido que soy. Pensé y repensé mil veces. Fuí, volví al presente y volví al pasado en 5 minutos. Repasé todo lo que pasó, lo que dijimos, lo que dije, lo que me preguntó Caro, lo que respondí, lo que se pudo haber interpretado. Traté de calmarme pero era tarde. No entendía, no encontraba el punto donde me había equivocado pero la sensación de haber generado un problema era mayor por lo tanto algo debía haber hecho mal! Mi cuerpo me lo decía! Que hice mal? Ok, ofrecí un servicio a un Cliente de MI colega y amiga frente a ella. Ok. Si. Moquero. ¡De pelotudo! No se me cruzó por la cabeza pensar que estaría mal. Ya le había dicho a mi amiga que conocía a Caro de años. Igual ya estaba hecho…
Faltaba poco para terminar, creo que mi cambio de humor y estado se notó porque la Productora me dijo: “Lisandro, que callado que estas…” Yo respondí: “Nah,solo estoy preocupado o pensando en que todo salga bien. Las fotos, todo”. ¡Mentiras! Pensé en pedir disculpas publicas frente a todos por lo que había hecho! No sabía como resolver lo que había hecho!! Y pensé: “Estúpido! Si ellos quizás ni siquiera están al tanto de lo que pasó! Otra vez vas a pasar por arriba de tu amiga!! Así que desistí de esa idea. No me animaba a mirar a mi amiga, estaba mal, avergonzado de que pensara algo que no era, que se haga una imagen de mí que no reflejaba ni mi forma de actuar ni mi forma de ser.
Cuando el dolor en el estómago no me permitió comer más de 1 empanada, salí del estudio, agarré mi teléfono y le escribí un mail pidiéndole disculpas, y que me permitiera corregir lo que había hecho. Que no había mala intención de mi parte.
Ahí entendí lo feo que es lastimar a alguien que nos importa.
Me fuí, tomé un taxi. Todo había sido un éxito, todo había salido de maravillas y yo lo había arruinado. Todo lo que debería terminar en alegría y risas, y éxitos, había sido arruinado por mí. Por tonto. Por inocente.
Llamé a Carlos, le expliqué lo que había pasado y escuché su risa del otro lado del teléfono. Y como minimizó todo lo grave que yo veía en una frase tan sencilla como: “Chanchito moquero” llamala y explicale de nuevo. Y fué en ese momento, justo ahí que recordé que yo no había ido a hablar con Caro, que ella vino a mí y me consultó sobre la impresión de telas y otros servicios… y me sentí algo mejor… yo no había dado el primer paso sólo me limité a responder lo que ella me consultaba. Igual, había estado mal. Y me juré nunca más hablar de otra cosa que no sea lo que nos competía en el momento. Me sentía algo mejor, pero seguía mal.
Llegué a casa, y recibí un mensaje de mi amiga que decía: “Gracias groso!!! Por fortuna sabés que no me callo lo que me molesta y siempre voy a serte franca, es mi mejor manera de respetarte! Te quiero mucho!!!!”
Y pude decirle que fué Caro la que en primera instancia y bla bla bla… y todo esta introducción viene a colación de las Responsabilidades que tomamos y cómo las tomamos. ¿Como algo más en nuestras vidas o como algo importante? ¿Que hacemos con ellas? ¿Que tan importante son esas Responsabilidades y las Relaciones que se generan a través de ellas?
Para mí este momento de mi vida es muy importante. Demasiado. Es la base de lo podría venir, y comenzar mal con las bases sería un tropiezo universal en mi vida. Y no es algo que quiera. Me llevó muchos años (36) para darme cuenta de esto y meter la pata, es un verdadero dolor de huevos. Y quiero hacer las cosas bien. Ya me he equivocado muchas veces, he pedido perdón, no le he dado importancia, he dado importancia a otras cosas que no lo valían, pero ahora es todo distinto.
Lo que pasó ayer fué para mi una muestra de la importancia que le estoy dando a cosas “realmente” importantes como las relaciones humanas y las responsabilidades. Todavía me falta un montón. Quizás quienes lean esto además de mí, pretendan que cambie en dos minutos y sea una nueva persona ya mismo. Es imposible. Porque gracias al universo, necesitamos aprender. Y yo estoy en ese camino. Ayer aprendí una lección que me dolió mucho. En la vida tenemos maestros todo el tiempo: lo mejor es saber reconocerlos. Y darles el valor que realmente tienen.
Ya es domingo, suena al fondo una canción lenta y sufrida que si fuese ayer me encontraría llorando sobre mi teclado. Por el dolor. Hoy el dolor se fué, es un día lleno de sol y se que habrá oportunidad de mirar a los ojos a mi amiga y decirle: “He boluda, jamas te cagaría, jamas te haría mal”. Y sé que me creería. Ya tendré esa oportunidad. O de hacerlo con acciones quizás.
Ya es domingo, anoche pasé una linda velada con una pareja de amigos – Carlos y José – donde charlamos de la vida, de las acciones, de como nos manejamos, de las relaciones, de nuestros conocidos, de lo que disfrutamos y de lo que no queremos a nuestro alrededor. Y hoy al despertarme lo primero que leí fué algo que conectaba todo lo que había pasado este finde, era lo que le daba el broche final. Unas palabras de Mahatma Gandhi que compartoLe preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:
La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad.
La vida me ha enseñado que la gente es amable,
si yo soy amable;
que las personas están tristes,
si estoy triste;
que todos me quieren,
si yo los quiero;
que todos son malos,
si yo los odio;
que hay caras sonrientes,
si les sonrío;
que hay caras amargas,
si estoy amargado;
que el mundo está feliz,
si yo soy feliz;
que la gente se enoja,
si yo estoy enojado;
que las personas son agradecidas,
si yo soy agradecido.
La vida es como un espejo:
Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.
La actitud que tome frente a la vida,
es la misma que la vida tomará ante mí.
“El que quiera ser amado, que ame”.
No compliques las cosas, es asi de simple:
Extrañas ? LLAMA !!
Quieres ver a alguien? INVITA !!
Quieres que te comprendan ? EXPLICA DE NUEVO !!
Tienes duda ? PREGUNTA !!
No te gusta algo? DESECHALO !!
Te gusta algo ? CUIDALO !!
Tienes metas ? Cumplelas!!
Estar VIVO no es lo mismo que vivir!
La vida no son años, la vida es conciencia y tu eres el lugar que Dios ha elegido para vivir
Eres su lugar preferido.
CON CARIÑO………
GHANDI……..Y YO.



Qué bueno encontrarte!! Me ha gustado mucho lo que escribís y la forma natural de expresarlo. Es como escuchar las propias reflexiones pero con la tranquilidad de sentir que a más gente le pasan cosas parecidas…Un gusto, y te animo a seguir escribiendo y compartiendo.
hola, que lindo leerte otra vez. Y que todo haya salido bien. Salud, querido. Y de vuelta al blog!
Gracias Rossana y que lindo saber que alguien me lee!! jajajaja ya me voy a poner a escribir más, siempre hay palabras para decir. Un abrazo!