Miedo a estar solos. Y desconectados.

Personal

Hace tiempo que vengo pensando es esto… De hecho hace unos días recordaba que hace unos años atrás me preguntaba públicamente el porqué de estar en las redes sociales y conectados permanentemente.

En ese momento tenía razones que iban más allá de el simple tiempo conectados, sino también con el tema de privacidad. Pero con el tiempo y las exigencias de los usuarios en algunos aspectos de esto último, pase a formar parte de los millones de usuarios que están conectados a redes sociales y comparten su estado a través de ellas, como Facebook o Twitter.

Pero algunas preguntas en todos estos años no han cambiado y mis pensamientos con algunas situaciones o planteamientos a las mismas siguen sin perder vigencia: forme o no forme parte de estas grandes redes y espacios.

Las mismas preguntas vienen y van una y otra vez: por qué y para que?

Pareciera que tenemos una necesidad tremenda de no estar solos, de estar conectados todo el tiempo y creo que una de las razones principales es que no sabemos estar en soledad. No sabemos estar solos o lo que es más interesante aún, con nosotros mismos.

Esa es la razón principal para mi de estar permanentemente buscando algún botón que presionar, una pantalla que mirar o un estado que actualizar. O un canal que ver: no queremos pasar tiempo con nosotros, porque eso implica compartir un espacio y tiempo con nuestras cabezas y pensamientos. Como sí eso fuese grave.

Bueno, pareciera que si.

Huimos todo el tiempo, de nosotros y lo que es aún peor, de los demás. Solteros, casados, madres, hijos, jóvenes, adultos y mayores ahora. Hemos acercado tanto la tecnología y la promocionamos entre nosotros mismos como la oportunidad de estar “más conectados”. Mentiras. Pura mierda que sale de nuestras bocas. Y nos tratamos de auto convencer de que es así. Incluso con la cantidad de veces que nos hemos sentido solos detrás de nuestras pequeñas pantallitas, ahí, en lo oscuro de la noche, tirados en la cama, mirando el techo o sentados frente a nuestra computadora y deseando que esa charla sea en la vida real en vez de texto con errores de ortografía.

Hace unas semanas atrás viaje por trabajo y pase tiempo con mi familia. Pero los ritmos de todos han cambiado. Mi madre ahora tiene una computadora. Y pasa tiempo jugando al Candy Crush, en silencio absoluto, y lo más importante es que eso se ha convertido en un tema de charla: ya no se habla del tiempo o como va la vida cuando no hay de que hablar, se habla del Candy y de lo difícil que parece ser sortear ciertos niveles. Hay risas, y charlas sobre eso. Y lo demás ya no se dónde quedó.

Y vivo conectado todo el tiempo. Y vivo solo además la mayoría de los días de mi vida. Sólo. Yo y mi cabeza. Solos, a veces muchas veces en total silencio. Sin radio, sin música, sin TV. Yo, las fotos de por medio que edito, y mi cabeza. Y pienso muchas “pelotudeces” como le digo a mi pareja. Pero en todos esos pensamientos me enfrento a mismo, y recibo, amaso y transformo lo que me gusta y lo que no me gusta de mi. Y no le hago asco. Tengo un diálogo importante conmigo mismo todo el día y todos los días. Y también está las redes, pero no las uso como escape. De hecho, hay muy pocas publicaciones “personales” si se quiere: más allá de las fotos de comida que siempre son populares, mis opiniones en la red son escasas. Disfruto mi compañía, de ir al cine solo, comer solo, tomar un café solo y escribir como en este momento y desear fervientemente que no suene el teléfono o sea interrumpido por alguna notificación de “algo”. Es mi momento.

Pero por todos lados veo situaciones que me llevan a pensar en lo poco que queremos estar solos, y si estamos con alguien, tampoco queremos estar sin el resto. No nos queremos perder nada. Nada sacrificamos, y creemos que ganamos por todos lados, pero la realidad es que perdemos más de lo que ganamos.

Sólo basta mirar o pensar en ciertas situaciones como ir a la plaza o parque, grupos de amigos, y todos con sus Blackberries o teléfonos inteligentes conectados y viendo lo que los que no están presentes están haciendo. Sea o no sea importante o vital para ellos. Madres que en restaurantes no hablan con sus hijos por estar mirando las pantallas de sus celulares. Niños aburridos y aislados en sus propios mundos. Parejas en Bares que no se hablan ni dirigen la palabra más allá de lo ocasional… O lo que aún es peor, sólo para mostrarle el estado de alguien en Facebook desde la pantalla del celular. Miren alrededor. Y mírense.

Muchas veces, caigo en lo mismo. Hemos pasado a pensar que esa normalidad, es lo normal de una relación de sociedad donde todos estamos conectados y enlazados. Donde necesitamos más contacto físico para construir mejores lazos.

De dónde salió eso de que por internet estaríamos más cerca? Sinceramente creo que es una de las mayores mentiras que nos han metido en la cabeza y hemos aceptado sin planteamientos. Porque? Porque es fácil. No hay que pensar demasiado, simplemente aceptamos sin cuestionar.

Cuando mi tío en Suiza le regaló una notebook a mi mamá lo hizo con esa razón.

Sinceramente mi madre estaba más conectada con mi tío en la época que este le enviaba una vez al mes o cada tanto un VHS con una grabación de el contándole lo que había pasado en su vida, allá lejos. O cuando le escribía una carta.

OK. Los tiempos cambiaron. Pero eso significa que debemos aceptarlos así como así?

Me gustaría cambiar algunas cosas, al menos en mi vida. El otro día, en esa visita a mi familia me paso algo interesante, y sucedió en uno de los momentos sagrados para mi: en los mates de la tardecita con mi Mamá. En un momento era todo silencio. E hice el amague de agarrar mi iPhone y fijarme que pasaba en Facebook. ¿Qué estas haciendo? pensé al instante. Y una ola de pensamientos recorrieron mi cabeza: no sabía de que hablar, mi madre no decía nada, y me sentía incómodo. ¿Era la solución una Red social a mi vacío ocasional? No.

Me obligue a decir algo, lo que fuera. A hacer una preguntas charlar sobre algo. Si tengo tantas cosas en la cabeza, porque no sacarlas con sonido?

Y así vencí ese momento.

Pero ahora estoy solo. Pero acompañado hermosamente por mi. Y lo digo de verdad. Lo disfruto, como pocas cosas en la vida. Escribo, pienso, me replanteo cosas, me permito equivocarme y sentirme feliz con cosas que creo son un acierto. Y estoy conectado a la vez, pero no dependiendo de esa conexión.

Fui feliz cuando se cortó la luz en mi casa. Me permitió salir y ver gente. Escucharlos o observarlos y tomarme un tiempo para escribir esto que hace tiempo tenía en mente. Y sigo viendo y observando como se esquivan las miradas en las mesas de dos. Como los silencios ganan a las charlas. Y me sonrío cuando veo a dos, o tres en charlas animadas.

Y curiosamente busco con mi mirada donde tienen los celulares, porque no los están usando, y es ahí en que caigo que no son todos los que desean estar solos en compañía, hay mucha gente que quiere compartir su soledad en compañía. Suena raro no?

Para cerrar, el otro día un contacto en Facebook, luego de una pregunta técnica que necesitaba hacerle me dice que no podía pensar mucho porque estaba “hecho mierda”, se había separado y no podía pensar en nada y a la vez se le explotaba la cabeza. Mi respuesta fue: tomate un tiempo para vos y en silencio, desaparece de las redes por unos días, va a ser duro pero senador…. Y me quede pensando en cuanto él necesitaba hablar de eso y de lo que le pasaba con alguien. Sea con quien sea. Pero menos con él mismo. Y sentí como eso se relacionaba perfectamente con todo lo que escribí arriba: tenemos miedo a estar con nosotros y nuestras cabezas y preferimos actualizar permanentemente nuestros estados con la esperanza de ser oídos y escuchados. Y nos mentimos en cuanto a las soluciones.

Pero para eso, primero debemos hacer algunos sacrificios porque lo que podemos perder puede ser mucho más importante que lo que ganamos con cientos de amigos virtuales.

Supongo que el tema es el equilibrio después de todo y confiar un poco más en nosotros mismos. Supongo. Voy a preguntar eso en Twitter.

2 comentarios en “Miedo a estar solos. Y desconectados.

  1. hola! creo que varias cosas de las que decis,tenes razon,pero hay otras en las que no concuerdo,quizas por que a mi me gusta estar sola y por sobre todo,en silencio… no me molesta… al contario,me gusta …pensary que nada me moleste ni me distraiga…yo no tengo telefono inteligente y creo que por eso,estoy mas tranquila…no estoy pendiente de cada minuto a ver si alguien publico algo..si,confieso que me encanta estar en face,me entretiene y que gracias a el,encontre amistades muy queridas ,del secundario que hacia años que no sabia nada y que pudimos encontrarnos despues de:33 años!! fue hermoso,saber que se acordaban de mi como yo de ellas!encontre a una prima,si!! y ya nos juntaremos a conversar sobre los años que no nos vimos,por eso… yo no creo que sea malo…solo depende del usoi que uno le haga … otra cosa: no tengo a gente por tener… los amigos que tengo los conozco,y si,tengo muchas paginas sobre lo que me gusta,para informarme y ver las novedades,pero no me interesa tener miles de contactos..
    me gusto lo que escribiste… me dejo pensando lo que pusiste con tu mama…saludos!

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