Ha sido un año maravilloso. Gracias 2011

Personal

Ha sido un gran año. Mientras la mayoría parece desear que este año se vaya lo antes posible, yo me pregunto sinceramente si este es un año al que desea dejar pasar así nomás o es un año en el cual detenerme, pensar, y legar a una mejor conclusión de cierre que un simple Adiós.

No podría.

No podría decirle Adiós así nomás, “a la que te criaste”, como dicen en mi familia a un año que ha sido generoso y bueno conmigo.

Sin planearlo, sin pensarlo, este año que se va en unas pocas horas fué pasando y haciendo su trabajo solo. Es increíble como algunas cosas, a las cuales no ponemos resistencia, generan mejores resultados a aquellas a las cuales creemos poner todo el empeño del mundo y hacemos lo que sea para tratar de conseguirlas.

Este año 2011 fué así. Yo estuve así. Dejé que las cosas vayan por donde tenían que ir y sin demasiado esfuerzo de mi parte tod pareció moverse sobre un engranaje aceitado. Aceptar. Dejar. Soltar. No fué tan fácil en algunos aspectos, más inclinados hacia el plano personal, aceptar algunas cuestiones pero… ¿que había aprendido y predicado para mí mismo en todos estos años? Que las cosas pasan porque tienen que pasar, y preguntarse el porqué, es traer una y otra vez algo que no debería ocupar espacio en la cabeza sino dejar lugar a nuevos pensamientos.

1 año pasó desde que renuncié. Y como lo dije en repetidas ocasiones, una de las mejores cosas que hice por mí este año. Te da un poder que es difícil explicar y fácil de comprender en aquellos que viven su vida así: haciendo lo que quieren hacer y sintiendose de la manera que desean sentirse: sin limitaciones, sin obligaciones contraídas, sin apariencias… sin acostumbramientos o comodidades inútiles que lo único que hacen es limitar el tremendo potencial que tenemos como personas y seres humanos. Una sóla vez, una sóla vez desearía para muchas personas, sentir esa pequeña dosis de poder que significa tomar una decisión que puede cambiar tu vida y que implica algo tan sencillo como hacer algo que realmente sentís y queres hacer. Sin cuestionamientos, sin miedos… arrojarse. ¿Adonde? A vos mismo!

Gracias a eso, gracias a disfrutar de más tiempo, de tirarme en mi sillón por horas a pensar en la nada misma, en mirar series que me hacían pensar, en leer, en dormirme después de comer, en estar tantas horas, días y semana absolutamente solo, conmigo mismo, me llevó a reconocerme un poco más aún, y que todo lo que estuvo antes, sirvió para lo que está presente ahora.

Comenzar a reconocerme en ciertas áreas, a aceptar mi posible potencial, a tratar de desarrollarlo, a rodearme de gente que desinteresadamente te ayuda a impulsarte aún más, que te empuja, que te dice lo valioso que podés ser a pesar de que te cueste muchas creerlo, pero que gracias a eso, todos los días, un poquito más, te vas haciendo la idea, se te va haciendo carne y te exigís serlo. No dudar de la creatividad, despegarte de viejos pensamientos y aceptar la partida de personas que, dicho lo anterior, ofrecían todo lo contrario. Y aceptar por otro que uno tampoco tiene mucho para ofrecer, porque todas las relaciones humanas son ambas direcciones.

Ha sido el 2011, un buen año conmigo. Y yo he sido bueno con él. Tuve paciencia en ciertos aspectos. Lo dejé hacer lo que tenía que hacer. Un trabajo que, hoy, ultimo día del año me doy cuenta que no es tarea fácil y que sin embargo, sin mucho esfuerzo como dije antes, lo pude hacer, casi sin proponérmelo y que los resultados, internos para mí, salten a la vista.

Un año de creación. De una mirada diferente. De comenzar a plasmar lo que por tantos años he ido acumulando y que comenzó en este año, 2011, a salir a borbotones desde mi. Y eso se siente bien.

Nada, nada que pensar. O pesar. Todo que agradecer y disfrutar. Ni una pérdida. Nada se perdió, y lo que no está es porque nunca tuvo que estar y lo que apareció es porque debía aparecer.

Ha sido un bueno año el 2011 para mí, por muchas razones. Porque me permitió sentarme a las 21:45 de la noche a escribir y disfrutar de hacerlo, y de querer compartirlo. Un nuevo año se acerca y no tengo más que los mejores deseos, los mismos que quizás tuve el año anterior que ni recuerdo. Y que está bien que sea así. Vamos para adelante, este nuevo año debe ser así, un nuevo río a recorrer y dejar pasar. Y disfrutar de todo el paisaje que se muestra alrededor.

Gracias!!

Frente al río

Personal

20111205-191306.jpg

El río que pasa frente a mi tiene menos de 3 metros de ancho. ¿Tendrán los ríos una medida en ancho estandard para ser considerados ríos? No lo se. El agua pasa, mis ojos hacen algo de esfuerzo para ver las teclas del telefono desde el cual estoy escribiendo y suena algo de música que se mezcla con el sonido de las caricias de la corriente que pasa con la misma velocidad constante. ¿Adonde va? ¿Acaso no se termina nunca?

Dos Venteveos hacen un baile y cantan. Se miran, aletean y pavonean uno a otro. El amor es necesario en todas la especies, solo que nosotros tuvimos la necesidad de llamarlo asi. De ponerle un nombre. Una etiqueta.

Mientras tanto dos niños vienen del otro lado del río en una especie de bicicleta de 3 ruedas, uno maneja, el otro va parado atrás apoyando sus manos en los hombros de quien dirige su viaje, su paseo: uno conduce, el otro disfruta y me sonríe al pasar. ¿De donde la sacaron? Parece de un circo. Y ellos parecen felices. A esa edad siempre hay felicidad en todo.

No se que me llevo a escribir de nuevo. Hace tiempo que no lo hacia y si bien las ganas siempre estaban no me daba ni el tiempo ni el lugar: necesito algo de silencio y espacio para dejar volar la cabeza. Hay tanto ruido ultimamente alrededor que me estoy aturdiendo. Bocinas, gritos, frenadas, música y ruido y mas ruido por todos lados. La ciudad se volvio un espacio sin silencios. Un momento de paz con el sonido de los pájaros de fondo y es suficiente para darte cuenta de la necesidad que tenemos de estar con nosotros por un rato.

Desde ayer tengo la cabeza en otro lado, se acerca el final de un año mas y todo parece acelerarse. Este año fue distinto, como único diría. Podría decir que he estado de vacaciones todo el año o trabajando sin parar. El hecho de haber renunciado a mi anterior empleador hace algo mas de un año me dio la libertad que tanto ansiaba y esa tranquilidad que anhelaba. El estar haciendo algo que no disfrutaba en absoluto se había convertido en un peso que me iba terminar hundiendo cada vez mas. El cuestionarme mi auto-fidelidad ya era algo que
No podía pasar por alto y al volverse un asunto de todos los días lo debía resolver.

Ya paso mas de un año. La tranquilidad de estar haciendo lo que crees correcto es algo que no se puede describir fácilmente. Lo tenes que vivir. Cuando tomas las riendas de tu propia vida en parte te das cuenta del
Poder que tenes como persona y ser humano. Y de lo que podrías hacer.

Parece exagerado, pero no lo es y quizás solo lo comprendan aquellos que han pasado por algo similar.

Levantarte todos los días para hacer lo mismo, en el mismo horario y con la misma gente cuando en realidad tu cabeza, corazón y espíritu sienten y piden que no sea asi no es estar haciendo algo por vos. No es tener poder sobre vos y tu vida. Y no hablo de renunciar a tu trabajo, a tu acostumbrada o cómoda pareja: hablo de que tu poder va mas allá de todo eso.

El poder pasa por sentirte pleno. Hagas lo que estes haciendo.

Un año mas va terminando. Y no me perdonaría seguir sintiéndome gris y amargado como hace mas de 1 año atrás.

El agua sigue pasando y a pesar de que siempre encuentra obstáculos, frenos, diques, o lo que fuere haya el camino para llegar donde tiene que ir: su destino. Se enriquece de todo, toma mas fuerza, se calma y vuelve a retomar. Pero sigue.

Es un control al que debemos aspirar: hacer lo que nos gusta y para lo que fuimos creados. Podemos desviarnos un tiempo, podemos estancarnos otro, pero a la larga nos pesara y nos pudrirá. Nada que no siga su cauce natural como el río de 3 metros que corre frente a mi puede tener vida. Nada ni nadie.

Miremos nuestro origen e imaginemos el destino. Proyectemos. No nos quedemos en este lugar pensando que no hay algo mas lindo que un estanque. La vertiginosidad de la corriente tiene su belleza, te lleva rápido y te hace vivir intensamente.

Asi debe ser la vida. Vivida, frente a un río, pero no sentado por mucho tiempo.

Felicidad, Nostalgia, Melancolía y Felicidad de nuevo.

Personal

Uf, cuántos sentimientos en un mismo título. Hoy me levanté contracturado, o mejor dicho, algo dolorido de ayudar ayer a mudanzas de un cliente, supervisar la colocación de unos carteles, ayudarle  a los chicos y varias cosas más y tenía ganas de quedarme en la cama a pesar que disfurto como pocos el estar levantado desde temprano los fines de semana, el sólo hecho de disfrutar del silencio de la ciudad un día domingo es un placer que habría que aprovechar más seguido: en ciudades cada vez más ruidosas el silencio se volverá un placer y un servicio a facturar en los próximos años.

Decidí prepararme para salir a desayunar unos mates a la costanera: me bañé, dejé la pava calentando, mientras buscaba la vieja mochila y le cargaba el libro Los Miserables y entraba en la disyuntiva si llevar la cámara o no. La agarre. La dejé, la volví a agarrar y por ultimo decidí dejarla cuando analicé que en realidad lo que quería era leer, despejar un poco mi cabeza y disfrutar tranquilo de ese momento para mí. Todo listo, mate, azúcar quemada, el bolsito, el termo, la mochila y la música en mis oídos. Y salí. El día hermoso, dos nubecitas pequeñas andaban por ahí pero no era más que un grano de arena en un cielo completamente celeste. Me dirigí ala Costanera, y como están de refacciones tuve que analizar por donde bajar para caminar por toda su extensión hasta el lugar donde pensaba sentarme. Lo encontré y ahí fuí: un metro de alto quizás, uo unpoco más era loq e me separaba de  donde estaba parado,adonde debía caer. Y salté. Me quedé tranquilo de pensar que no se me había caído nada pero esa tranquilidad se desvaneció a los metros cuando me empezó a gotear el bolso matero: el termo se había reventado. Ok. Quienes me conocen saben que no tengo mucha suerte con los termos. No logro hallar uno que sea durable, o que sea cómodo, o resistente y lo más importante que su chorro de agua salga parejo y no gotee. Y es a´si como he estado en los ultimo meses probando 40 tipos de picos para termos diferentes. Ni uno vale la pena, todos pierden todos son una porquería.

Así que me arrodillé, saqué el termo de plástico con corazón de vidrio pero que tenía buen chorro de agua y lo  tiré. de vuelta a casa a por el termo de acero inoxidable, que, obviamente seba mal.

La nueva costanera a esa hora estaba caso vacía, algunas personas corriendo, parejas paseando perros y me acordé de La Juana y de lo cerca de cumplirse un año de su muerte. Justo ayer había estado viendo unas fotos de ella y me dio algo de melancolía. Que se yo, a veces me pregunto que salió mal, si tenía que ser así, o que mierda pasó. Y extrañé tenerla conmigo mientras veía los otros perros correr y jugar, Obviamente La Juana no era la típica perra y a veces era demasiado insoportable en cuantos sus demandas: piedrita! palito! piedrita! palito! ladrido! varios ladridos! pero se hacía querer como pocas y después de varios años juntos y situaciones compartidas era lógico que uno la haya querido como la quiso, y ella me haya aceptado como su amo a pesar de mis limitaciones como tal.

Decidí dejar el mate y sacar el libro. Y me costó un par de páginas recordar que era, o cual parte, o por donde venía leyendo en la historia. Hacia un par de meses que lo había dejado y no es fácil seguir el hilo de un libro tan profundo como el de Víctor Hugo. hasta que luego de dar vuelta unas hojas, recordé donde estaba parado y la lectura se volvió más interesante. No pude evitar que se me cayeran unas lágrimas de emoción, rabia, pena, alegría, angustia y varios sentimientos más con ciertas situaciones descriptas en el libro. Juan Valjean encuentra a Coseta de casualidad y toda su vida se transforma: para la niña, y para él. Y caes en la cuenta que el Mundo tiene siempre esperanzas para todos, que no hay dolor ni castigo, ni pena que dure toda una vida y que la justicia del universo existe. Para todos.

No pude parar de leer, y la lectura fué liviana, me reí, pensé, analicé, y desee que ciertas personas a mi alrededor leyeran ese libro de la misma forma que yo lo estaba haciendo.

Volver a casa, almorzar en un centro comercial, disfrutar de la soledad, observar a la gente, escuchar sus charlas, mirar como se mueven y que hacen. Tiempo sin hacerlo, tiempo de disfrute. Llamar amigos, comprar helado de regalo y ayudar en mudanzas, y pensar en los cambios que se vienen para muchas personas y en situaciones similares que en repetidas veces tuve que pasar: no tener llave en el bolsillo, no tener un lugar en el mundo, y comenzar desde cero. Y me dio algo de dolor en el pecho, ganas de llorar y alegría interna por saber que nada dura cien años y que todo lo que viene siempre es mejor. Para todos, y que los cambios, son necesarios. Que soltar siempre es mejor que retener, que despedirse no es otra cosa que darle la bienvenida a lo que llega y que todo llega, cuando tiene que llegar: ni un minuto antes, ni uno después.

No sé, llegó la noche, y con la noche una foto que me volvió a la felicidad. Hermosa, sublime. Es la única foto de mi infancia que poseo que tiene un tinte feliz, de felicidad plena y me hizo pensar en que yo fuí feliz y que debo volver a serlo. Que la felicidad es tan simple como hacer lo que te gusta en el momento que quieras, como esa foto, riendo, corriendo sin remera, en un campo de lino recién florecido, con mi hermana y mis primos, y que irse al pasado es pintar de colores pasteles tu presente, sin tantos contrastes ni rasgos duros. Que la melancolía de lo que pasó, se puede transformar en alegría por lo que vendrá, sin saberlo siquiera: aceptando cada cosa como nueva y encontrando en ella una razón que podremos comprender más adelante.

Me dieron muchas ganas de escribir esto hoy, ahora. de decir lo feliz que soy de tener la Familia que tengo y que tanto me ama y me quiere. Y lo afortunado que soy por eso. Y que debo responder y estar a la altura de lo mismo siendo cada día mejor para mí y para quienes me rodean. Desparramar amor y felicidad. Que se yo, tenía ganas de escribir que la felicidad está conmigo a esta hora, de nuevo.

A Oscuras

Personal

Recien pensaba en que hace unos días el Museo de Ciencias Naturales hizo un muestra nocturna para ver los Dinosaurios. No tendría nada de especial si no fiuera porque fué a oscuras totalmente. Había que llevar linternas para poder “descubrir” los animales e insectos expuestos y debe haber sido toda una ventura, especialmente para los chicos que fueron el principal objetivo de esta modalidad. La verdad que cuando leí que se iba a realizar me pareció una idea genial y me dije por dentro que sería bueno que mucha gente la visitara.

Sorpresa fué la mía cuando esa nochecita pasé frente al Museo y una extensa cola de más de 150 metros de padres con niños con linternas en sus manos aguardaban su turno para visitar la curiosa muestra.

Me puso contento. Y venía pensando si yo estaría el tiempo que me lleve esperar mi turno de la mano con mi hijo o sobrino como se veía esa noche. Quizás lo suba sobre mis hombros. No sé si podría estar de la mano con el chico tanto tiempo pero sí podría tenerlo a los hombros quizás. Bah, eso pienso ahora. A los 10 minutos que el chico me pese sobre mi espalda lo bajo y que se haga amigo de otros y aprenda a ser social.

Pensé en eso cuando pasaba justo frente al Museo. Son las 6.45 de la mañana, creo que es la primera vez que viajo a esta hora en un colectivo y la ciudad todavía está oscura. Los autos se mueven, las luces rojas traseras pasan y las blancas llegan de frente. Gente que va hacia sus trabajos y gente más feliz y contenta sale de bares, boliches y lugares de reunión hacia quién sabe qué destinos en este día feriado. La ciudad está cambiando. Igual, es una hora demasiado tranquila. Especial diría. Se puede observar y sentir en el aire, y no es por la segura y a la vez tranquilizadora voz de Mina que suena en mis auriculares acompañándome en este viaje, sino porque a oscuras la ciudad se ve distinta.

El ritmo es distnto. Y uno puede imaginar que durante el día, los ruidos normales de una ciudad se potencian. Las máquinas, los autos, los gritos de la gente, los pasos.

Yo he cambiado en todo este tiempo. Es increíble a veces las cosas que se te vienen a la cabeza en un pasado que parece demasiado lejano pero tan claro como si hubiese sido ayer. Hasta se puede sentir lo que se sentía. Dentro de poco cumplo 36 años. Un año más. Me gusta cumplir años y seguir sumando números pero me gustarían mucho más otras cosas: sumar experiencia

Quizás, viajar, conocer gente, hablar con ellos, saber de ellos. Viajar, ver, conocer, oler y pensar, pensar en todo y a la vez en nada. A veces siento que estar en el lugar donde estoy actualmente y de la forma en que me encuentro es como estar a oscuras. En realidad no es tan así y sinceramente ya no me siento en medio de un agujero negro como hace unos años atrás, pero no me gustaría quedarme en esta posición y cambiar por un lugar más luminoso. Desde lo interior. Pero soy a veces tan impaciente que me gustaría que ése lugar sea hoy mismo.

Es imposible. Todo lleva su tiempo y el saber que al menos tengo esos objetivos me hace sentir bien. Es como ver ese punto lejano donde sabés que te dirigis: no sabés bien la distancia ni sabés que dificultades puede haber entre medio, pero sabés que hacia allá vas porque es lo que te va a hacer bien.

Mina sigue sonando. “Portate via” es el tema que me acompaña en el comienzo de estas líneas y fué el tema que me hizo pensar en escribir sentado en medio de la oscuridad de un colectivo de un sólo piso rumbo a Río Cuarto. Pasaron ya varios minutos desde que comencé a escribir ne medio de la oscuridad del colectivo y nuevamente el tema del inicio vuelve a sonar.

La ciudad debe seguir a oscuras. Y estoy seguro de eso porque la ruta está con el mismo color y las estrelllas aparecen como puntos de brillo en una noche que prepara un día claro y sin nubes. El sol no tiene intenciones de aparecer. Y las líneas amarillas de la ruta se ven claramente contrastantes en el pavimento oscuro. ¿En que pensará el chofer?

A oscuras todos los pensamientos parecen más claros. Curiosa contrariedad. Menos los míos, un poco enredados que pasan de manos de niños esperando su turno para ver Dinosaurios en plena oscuridad y terminan en un viaje imaginario quién sabe hacia donde.

Ahora la ruta es visible. El ruido y la textura de la ruta es palpable y este viaje es real. La luz me espera al final del camino y la oscuridad quedó atrás hace tiempo. Estoy seguro de eso también.

 

Falta y Resto en Córdoba: Cultura para Todos

Personal, Sociedad

La Murga Uruguaya “Falta y Resto” se presentó hoy como uno de los eventos del Ministerio de Cultura sobre el programa “Cultura para Todos” del Gobierno de Córdoba. Una noche espectacular para esta murga de los hermanos uruguayos que en plena Av. Hipólito Irigoyen sobre un escenario brindaron un show espectacular frente a miles de personas que se congregaron a escucharlos, disfrutarlos y moverse cn los ritmos murgueros de Falta y Resto.

Las fotos, las imágenes de estos momentos las pueden ver desde aquí.

Mapping: la UES21 sabe iluminar los espacios y tu cabeza

Opinion, Sociedad, Tecnologia

Acabo de regresar del evento “testing” sobre Architectural Mapping de la UES21. Impresionante. Y si para muestra sirve un botón, ese “cachito” de muestra sirvió para que llegue a casa sin sueño, con ganas de escribir, con ganas de seguir escuchando música y viendo unos increíbles visuales sobre un espacio arquitectónico que sirvió de soporte increíblemente.

Ayer, o antes de ayer, recibí por Twitter una invitación para este evento “cerrado” donde nos pensaban mostrar lo que sería el primer Architectural Mapping en la ciudad de Córdoba. Y hecho por cordobeses. El Mapping es a grandes rasgos, una proyección artística sobre un espacio arquitectónico. Imprimir esas imágenes con movimiento y luz sobre un lienzo o sobre una pantalla de cine no tendría el más mínimo sentido ya que aprovechándose de las dimensiones, profundidades, texturas y demás elementos de la Obra física – edificio, monumento, etc – se proyectan visuales artísticas que juegan con el mismo creando ilusiones impresionantes que engañan a la vista y al cerebro en la mayoría de los casos.

Más allá de lo bonito que se vé todo esto, hay mucho trabajo y tecnología por detrás: horas de “mapeo” sobre la obra midiendo cada milímetro de los muros, columnas, paredes, aberturas, etc que servirán luego de soporte para las visuales. Calibración de los impresionantes reflectores que deben utilizarse para este puesta, coordinación de sonido, movimiento, probar, probar y probar.

Y a eso fuimos invitados, a ver una “prueba” que no tenía de tal absolutamente nada ya que la noche incluso, parecía disfrutar y dió paso a una luna de fondo celosa que no logró, simplemente por lerda, lo que nosotros de éste lado absortos contemplábamos. Allá lejos unos relámpagos, hacia el sur parecían molestos por el show de luces y sonidos. Era algo extraño. Un espacio abierto, sin contaminación lumínica, las voces que se acallaron cuando por fin cayeron en la realidad que no era un simple espectáculo de luces y sonido, sino un viaje que cada uno lo debe haber sentido de manera diferente. Y un cubo luminoso. Y un plano. Y otro. Y líneas. Todo luminoso. Todo con vida. Cada píxel, cada color, cada movimiento nos traía una sensación diferente, un recuerdo, algo que nos identificaba. Quizás por la Evolución misma: porque fuimos creados desde una célula y pasamos por tantas vidas que la vida misma es sorprendente al punto de maravillarnos con cosas tan simples como la luz.

Fué un espectáculo que lo vería una y otra vez. Porque cada vez que lo seguí repitiendo en mi mente, lo ví diferente y me trajo un pensamiento diferente a mi corteza cerebral. La UES21 quiso mostrarnos un nuevo espacio por dentro, su nueva Biblioteca y aulas de posgrado. Pero supo mostrarlo mucho mejor desde afuera hacia adentro. Porque una obra es el reflejo de su entorno y lo que proyecta como tal. Lo que perdura. La luz que irradia como energía misma del concepto al momento de la creación. Y ahí explotó: la vía láctea y todo comenzó. Las palabras, las hojas, el desarrollo, la música y los colores… esos vibrantes colores… los materiales.

Hermoso. Si tienen la oportunidad no la desaprovechen, el día 30 de Marzo a las 20 hs se cierran todas las puertas gratuitas de ingreso y se apagan las luces. Y se encienden las ideas. Ideas con sonido, forma, profundidad y colores. Con texturas, con confusiones y engaños y actos que parecen de magia. ¿Se puede tocar? No, pero se puede sentir.

Por cuestiones lógicas no puedo compartir todas las imágenes y videos, pero nada tiene comparación a disfrutarlo en vivo, en el hermoso espacio de la UES21, bajo un cielo pleno, sin luces, sin ruidos externos. Nos vemos ahí!!

Datos Adicionales y técnicos:

Programa de Architectural Mapping de la UES21: Día 30 de Marzo 20:00 hs Show
21.30 hs. Cierre del show con una performance por parte del DJ Caballo de Tierra.
23:00 hs. Fin de la Actividad

La entrada es Gratuita y Libre, previa inscripción en www.21.edu.ar
No se permitirá la entrada de vehículos al predio luego de las 20.30 hs. a 21.30 por cuestiones técnicas

La gente grosa que está detrás de esto, aparte de los Directivos y Organizadores en sí, son: Estudio portátil de Juan Sorrentino. Éste pibe diseñó el Architectural Mapping en sí. Y si no me equivoco la música que por cierto, es increíble.
Los de Sonido otros que bien bailan: Congral Rental de Ernesto Castaldo. Groso el sonido, y eso que sólo era una “muestra”
Y por último pero no menos importante Cristina Schwander que nos hizo sentir muy cómodos sobretodo a mí que por momentos no entendí que hacía sentado al lado de Rebecca Bortoletto y Fernando Arocena 😛

Extraño en mi ciudad

Personal

Gotas que caen, puntos oscuros en mi remera roja, hojas del mismo color otoño pegadas en el piso por todos lados y ruido de gomas de autos con agua salpicando.

La gente pasa, se esquiva, mira el piso, salta un charco, pisa otro, gotas que salpican. Paraguas, pasos acelerados, manos con bolsas, compras, dinero en la calle y la lluvia que sigue cayendo. Yo sigo con mi lata de jugo vacía sin pensar que ya crucé seguramente unos 10 cestos donde tirarla. Me queda linda en la mano mojada que decanta gotas sobre ella. Prefiero mojarme, prefiero caminar despacio y no salpicarme con el barro de la ciudad la bermuda blanca a cuadros: no preví pensar que podría llover al salir de bermudas y ojotas… o no me importó.

Michael me acompaña desde hace varias cuadras. No sé porqué se me vino a la cabeza y no paro de tararear la canción mientras camino de vuelta a casa. ¿Me escuchará la gente al pasar? ¿Me prestarán atención? Una y otra vez, Michael vuelve a cantar la misma estrofa de la misma canción y paralelamente, como una especie de multitarea mental, me agendo que debo reproducir esa canción al llegar a casa. Me impulsa llegar rápido porque la idea en sí suena deliciosa: llueve, está nublado y encapotado el cielo, el aire está limpio y la temperatura es ideal y al llegar, buscar la canción y sonar los primeros acordes entendí porqué, inconscientemente Michael decidió aparecer en mi cabeza al caminar por esta ciudad que es mía un día de lluvia: soy un extraño en esta ciudad. La gente no escucha lo que canto ni me presta atención. No importa el rojo comunista de la remera que sobresale en una ciudad que hoy decidió vestirse de gris capitalista. El verde está desapareciendo y las hojas de color ocre y amarillo son las únicas que parecen reflejarse y identificarse conmigo.

Suenan gotas de lluvia. Suena la lluvia y por allá lejos algo que parece ser un trueno. No recordaba esa introducción en Stranger in Moscow de Michael Jackson. Sonreí para mí mismo mientras las hojas salpicadas de reflejos curvos me miran del otro lado de la puerta. Para ellas no soy un extraño. para mí tampoco. Y eso se siente muy bien, como la lluvia de verano.

 

La silla de ruedas y el perro de la esquina

Personal, Sociedad

Me encanta ver la gente pasar. Me encanta observalos, imaginar cómo son sus vidas, adonde van, en qué van pensando. Adivinando pensamientos de las miradas de unos hacia otros.

Suena Sandra Mihanovich. Un silla de ruedas se detiene delante mío y me da la espalda. Una campera rosa cuelga y los puños de las dos mangas tocan apenas el piso. Porsupuesto que están mojados: llovió fuerte gran parte de la tarde y todas las veredas tienen charcos de agua. Sobre la campera una mochila gris y rosa con dibujos modernos de MTV y luego noté todos los artificios que tenía esa silla de ruedas para poder plegarla: argollas, pequeñas trabitas, manijas que se pueden ver a simple vista que se pliegan o giran… Sus ruedas de goma gris casi del mismo color de la mochila y de las mangas de la campera.

¿Esta sola?¿Nadie la acompaña? Pensé si debía levantarme y ayudarla a cruzar y me dije que debía hacerlo, sólo si lo sentía y no como un acto de alimento al ego y a la imágen y escrutinio público. En ese mismo instante el semáforo dio luz verde para los peatones y todos apresuraron el paso. Ella apoyó sus manos en las ruedas y decidida hizo una gambeta, enfiló para la rampa de bajada y siguió. Pensé que su silla de ruedas no debía ser económica por todas las características que tenía, incluso las ruedas tenían un sutil ángulo de inclinación como en las sillas que se ven en carreras de minusválidos, eso les dá potencia,estabilidad y comodidad. Creo, no soy un entendido en el tema pero me imagino que debe ser por eso, sino ¿a quien le gustaría andar con ruedas torcidas?

Sandra y su hermano recitaban a coro “...Que la vida no se puede abandonar…” Y la vi alejarse. Mi vista se desenfocó y los pies de muchos transeúntes pasaban frente a mí: colores y velocidades diferentes, mis ojos se desenfocaron más y pensé que se me iban a llenar de lágrimas. Lágrimas y una mueca de sonrisa en la cara. Que se yo… relacioné  la frase de la canción y la silla ruedas que ya iba varios metros adelante, allá, esquivando gente que venía hacia mi lado. ¿Podría yo? ¿Podría yo no abandonar la vida ante una circunstancia así?  Los pasos nerviosos frente a mis ojos del perro callejero que corría a los taxis de sonido particular me hizo volver a enfocarme en todo.

La gente seguía caminando y sus vidas seguían pasando. Y yo sigo imaginando.
Amo esta esquina. Amo ser un testigo visible y ausente para todos. Algunos pasan y miran, curiosos. Posan sus ojos y por milésimas de segundos parecen preguntar con la vista: ¿sos vos? Quizás piensan que estoy haciendo lo mismo que ellos: buscando a alguien.
El perro se echó a mi izquierda y buscó una baldosa seca para hacerlo. La oreja del mismo lado está doblada pero dudo que le importe como tampoco las marcas de peleas en su hocico. No puedo imaginarme en que piensa ni cual será su vida: solo sé que cada tanto busca a su obsesión color amarillo con un sonido particular, hasta ahora se vuelve cabizbajo después de 3 ladridos.

Estamos Programados: Comprar, Tirar y volver a Comprar

Personal

“Nuestro papel parece limitarse a pedir créditos y comprar cosas que no necesitamos” así casi comienza el documental que estoy viendo en estos momentos y habla sobre cómo las Empresas desde la década del 1920 prepararon el terreno para llevarnos a ser hoy lo que somos: una sociedad de consumo y derroche. Y consumo.

Nuestra sociedad está dominada por una economía de crecimiento cuya lógica no es crecer para satisfacer las necesidades sino crecer por crecer.

Obsolescencia Programada: el deseo del consumidor de poseer algo un poco más nuevo un poco antes de los necesario. Los Fabricantes desde las década de 1920 acordaron acortar la vida útil de los productos para aumentar las ventas. Desde el inicio de la Revolución Industrial se bicho cómo generar más dinero, con menos escuerzo y como llevar al consumidor a poseer el título que las Empresas deseaban: consumir. Se tuvieron que crear productos más frágiles, menos duraderos y que se volvieran obsoletos antes de lo provisto incluso.

“¡Está calculado! Terminás de pagar un producto, y ya no sirve!” Una frase en la famosa obra de teatro y película de los años 40: La muerte de un Viajante. Usar y descartar. Pero: ¿es posible una sociedad de consumo sin la Obsolescencia programada y el impacto que tiene en las economías personales y en el medio ambiente?

El futuro no nos perdonará y quedará como prueba de la sociedad despilfarradora que nos hemos convertido como países avanzados en la mayoría de los casos, la cantidad de desperdicio que estamos dejando por todos lados.

Comprar. Tirar. Comprar.

En Livermore, California (Estados Unidos) el hogar de la Bombilla de Luz más antigua del mundo en funcionamiento Lynn Owens el Presidente del Comité de la Bombilla muestra orgulloso cómo en 1972 descubrieron en el Cuartel de Bomberos de la ciudad una bombilla o lámpara que aún seguía funcionando: había sido instalada en 1901 y continuaba funcionando sin interrupción hasta nuestros días.

Todos los dias estas lámpara es filmada con una cámara web para orgullo de sus habitantes como testigos de la longevidad y único testigo del paso del tiempo por un siglo. 3 webcams ya han pasado a mejor vida y la lámpara, construida en 1901 sigue funcionando.

Esta famosa lámapara fue fabricada en Shelby, Ohio alrededor de 1895 en fábricas donde trabajaban señoritas y mujeres comandadas por acartonados accionistas de la sociedad americana. El filamento fue un invento de Adolphe Chaillet que lo imaginó y llevó al realidad para que su mayor y mejor característica sea la duración. El secreto de que porqué el filamento de esa lámpara dura tanto no se sabe porque Chaillet hace muchos años que pasó a mejor vida y el secreto se lo llevó con él. Pero la fórmula para un filamento de larga duración no es el único secreto en la historia de las Lámparas o Bombillas.

El mayor secreto es cómo y porqué la Lámpara de luz se convirtió en la primera víctima de la Obsolescencia Programada.

El día de Navidad de 1924 fue un día muy especial. En Ginebra, varios caballeros trajeados se reunieron con un plan secreto: crearon el Primer Cartel Mundial para controlar la producción de Lámparas de luz o Bombillas y repartirse el pastel de las ventas del mercado mundial.

El cartel se llamó “Phoebus“. Phoebus incluía a los mayores fabricantes de bombillas y lámparas de Europa y de estados Unidos. Y también de algunos países como Brasil en América del Sur o tan alejadas colonias cho Egipto, Liberia y tantos otros del continente Africano. El objetivo del Cartel era intercambiar Patentes de Invención y fabricación, controlar la producción pero sobretodo controlar al Consumidor: querían que la gente comprara lámparas y bombillas con regularidad. Si las lámparas duraban mucho, era una desventaja económica.

Pero en un prinicpio no todo fue así: los Fabricantes e inventores querían que las lámparas tuviesen una larga vida. El 21 de Octubre de 1871 Thomas A. Edison el gran inventor, comunicaba que númerosos experimentos dieron como resultado una lámpara de gran resistencia y un filamento de gran estabilidad. 10 años después, Edison puso a la venta su primer bombilla: duraba 1500 hs.

Pero para 1924, cuando se había fundado el cartel Phoebus, se anunciaban en grandes carteles lámparas con duración de 2500 horas útiles. Un gran avance en relativamente poco tiempo.

Esto al Cartel no le gustaba demasiado y pensaron en limitar la vida de las bombillas o lámparas a 1000 horas útiles. Un año después de la creación de este Cartel se creó el “Comité de las 1000 horas de Vida” cuyo objetivo era reducir técnicamente la vida útil de las bombillas.

Más de 80 años después existen registros en los documentos internos de los miembros del cartel que demuestran la existencia y actividad de este Comité. Empresas como Philips en Holanda, Osram en Alemania y Lámparas Zeta en España formaban parte de este Comité. Helmut Hoge, historiador de Bombillas recorre estos documentos y descubre en algunos frases como: “La vida media de las bombillas de iluminación general no debe ser garantizada u ofrecida por otro valor que no sea las 1000 horas”. Presionados pro el Cartel Phoebus, todos los fabricantes realizaron experimentos para crear una lámpara más frágil que cumpliera con la nueva norma de las 1000 horas.

Y la fabricación estaba rigurosamente controlada para que se cumpliera esta norma: se montaban estantes con muchos portalámparas en los que se enroscaban muestras de cada serie producida. Compañias como OSRAM registraban meticulosamente la duración de las bombillas. A la vez, el Cartel (Phoebus) creó una intrincada burocracia para imponer sus reglas: los fabricantes eran multados severamente si se salían de las normas establecidas de las 1000 horas. Había tablas de multas por el año 1929 que mostraban cuánto se multaba en Francos Suizos a los miembros del cartel si sus bombillas o lámparas duraban más que el establecido por el mismo Phoebus.

A medida que esta medida tomaba efecto, la vida útil de las lámparas comenzó a caer. En poco menos de 2 años pasó de 2500 horas de vida útil a menos de 1000. Para los años 40, el Cartel Phoebus había conseguido su objetivo: una lámpara estándar duraba 1000 horas. El propio biznieto de uno de los mayores fabricantes de lámparas y electrónica Warner Philips explica que por 1932 era entendible y comprensible esto porque por ese entonces la sostenibilidad era menos importante.”Todo se veía desde la perspectiva de la abundancia y no de los escasos recursos que podría tener el planeta”.

El simbolo de una brillante idea es curiosamente el símbolo más claro de otra más oscura: la de obsolescencia programada.

Aunque en las décadas siguientes se patentaron muchísimas nuevas lámparas incluso algunas superando las 100.000 horas útiles, ninguna llegó a comercializare y si bien Phoebus nunca existió oficialmente su rastro nunca ha desaparecido. Su estrategia era ir cambiando de nombre: se llamó “Cartel Internacional de Electricidad” y luego volvieron a cambiarlo. Y sigue hasta el día de hoy vaya a saber bajo qué nombre.

Pero no sólo pasa con las bombillas o lamparas. Actualmente equipos tan comunes como una lámpara también son objetivos de las Obsolescencia Programada.

Las impresoras de tu casa u oficina es un claro ejemplo. La mayoría de las impresoras de chorro de tinta como Epson, HP, Lexmark y tantas otras poseen debajo de los cabezales unas pequeñas esponjas donde se deposita la tinta sobrante de las impresiones que se vayan realizando. Tras un número prefijado de chorros la impresora decide que está llena y deja de funcionar indicando que debe ser enviada servicio técnico a reparación. Sólo que la mayoría de las veces conviene comprar una nueva que reparar dado que los costos parecieran ser curiosamente menores y los de reparación mayores.

Los fabricantes con la excusa de que no quieren que tu escritorio se manche, que los cabezales no se “tapen” aducen que necesitan esas esponjas donde se deposita la tinta y que es necesario que los cabezales escupan tinta sin necesidad de tanto en tanto. La verdad pareciera ser que lo hacen para que un equipo pase a mejor vida antes de lo provisto: ya sea para ser reemplazado completamente o si esto no es posible que sus insumos lo sean.

La Sociedad de Consumo y la Producción en Masa son hermanos de la la Obsolescencia Programada. El problema de los productos hechos para durar menos es un patrón que comenzó con la Revolución Industrial: de la nuevas máquinas salían mercancías mucho más baratas, y esto era fantástico para los consumidores. Pero paradójicamente había tanta producción que la gente ya no podía seguir consumiendo al ritmo de las máquinas.

Ya en 1928 la revista de publicidad Printer’s Ink que se vendía a sólo 10 centavos la copia advertía en su número 6 del 10 de Mayo que: “Un artículo que no se desgasta es una tragedia para los negocios”. Y de hecho con la producción en masa, los precios de los productos bajaron y fueron mas asequibles al consumidor: la gente comenzaba a comprar más por diversión que por necesidad. Pero en 1929, la gran Crisis de Wall Street frenó en seco la incipiente sociedad de consumo y llevó a los estados Unidos a la Gran Depresión: las colas ya no eran para comprar sino para pedir trabajo y comida.

Pero no todo estaba perdido: Bernard London, un prominente inversor inmobiliario tuvo la brillante idea de sugerir en el primer capitulo de su libro la Finalización de la Depresión a través de la Obsolescencia Programada. Era la primera vez que este concepto aparecía por escrito. London, planteaba en su libro que todos los productos tuviesen una vida limitada con una fecha de caducidad después de la cual se considerarían legalmente muertos.

A través de este concepto, Bernard London trataba de equilibrar capital y trabajo, así siempre habría mercado para productos nuevos. Con este pensamiento se pensaba que las fábricas seguirían produciendo, los consumidores seguirían consumiendo y habría trabajo para todos. La gran pregunta es si Bernard London pretendía aumentar las ganancias de las Empresas y Fábricas o simplemente ayudar a los desempleados y a paliar los efectos de la Gran Depresión Norteamericana.

Dorothea Witzner, hija del socio de Bernard London recuerda que su padre le pidió que le explicara su filosofía. Ella recuerda cómo este hombre que le parecía tan interesante le contaba su idea para reducir la Depresión. La economía en ése entonces era un desastre, estaba obsesionado con esa idea tal como un artista con sus pinturas. Dorothea recuerda que London le susurró al oído la idea como si temiera que fuera demasiado radical para la época.

De hecho, la idea de Bernard London pasó inadvertida y la obsolescencia obligatoria nunca se puso en práctica.

Pero 20 años más tarde, en la década de 1950 la Obsolescencia Programada resurgió, sólo que con un giro crucial: ya no se trataba de obligar al consumidor, sino de seducirlo.

“Obsolescencia programada: el deseo del consumidor de poseer algo un poco más nuevo, un poco mejor, un poco antes de lo necesario.”

Brooks Stevens, el apóstol de la Obsolescencia Programada dijo estas palabras en la América de la Post-Guerra. Brooks fue un diseñador Industrial que creó desde tostadoras hasta Coches y trenes. Todos los diseños de Bruce eran acordes a la época, insuflando modernidad y velocidad y hasta su propia casa era adelantada a la época: parecía una estación de autobuses. Segun Brooks, el enfoque americano sobre la fabricación de un producto distaba muchísimo del enfoque americano: el primero ideaba y realizaba sus productos para que tuviesen una larga vida útil. El enfoque Americano era crear un consumidor insatisfecho con el producto que ha disfrutado, que lo venda como segunda mano, y que compre uno nuevo con una imagen aún más nueva.

Viajó a través de todo estado Unidos promoviendo esta idea dando charlas y discursos y logró que las mismas tuviesen un gran eco en la sociedad de aquel entonces.

En avisos comerciales de los años 50, se aseguraba que la gente se estaba fijando más en el aspecto de las cosas, que prestaban atención a todo lo nuevo, bonito y moderno. El diseño y el Marketing comenzaban a seducir al consumidor para que deseara tener el último modelo de todo. Ese estilo despreocupado de los años 50 sentó las bases de la sociedad consumista actual.

Pero hoy en día, en la actualidad, la Obsolescencia Programada se enseña en la Facultades de Ingeniería: el Ciclo de Vida del Producto es el eufemismo para denominar a lo mismo que estamos tratando. Se le enseña a los estudiantes a diseñar para un mundo empresarial con un único objetivo: compras frecuentes y repetidas.

Con su modelo de negocios, las empresas fijan la frecuencia de renovación de sus productos. Los Diseñadores reciben esa información y deben diseñar los productos para que encajen perfectamente con la estrategia de negocio del cliente.

Desde los años 50 el crecimiento económico ha sido el “Santo Grial” de nuestra economía.

Serge Latouche, profesor Emérito de Economía de la Universidad de París, asegura que vivimos en una sociedad de crecimiento cuya lógica no es crecer para satisfacer las necesidades sino crecer por crecer. Infinitamente con una producción sin límites.

Según Latouche exciten 3 instrumentos fundamentales: 1- La Publlicidad, 2- La Obsolescencia Programada y por último el Crédito.

Y si tenemos en cuenta que en la última generación nuestro rol en la vida se limita a pedir créditos para comprar cosas que generalmente no necesitamos eso se traduce en algo que no tiene demasiado sentido.

Quienes critican la Sociedad de Crecimiento sostienen que este modelo no es sostenible a largo plazo porque se basa en una contradicción: Quien crea que un crecimiento ilimitado es compatible con un planeta limitado está loco, o es economista.

Pero muchas personas se dan cuenta que las cosas no están yendo bien y que deben cambiar cuando muchos políticos dicen que ir de compras y consumir es la mejor medida para reactivar la economía.

Si volvemos al caso de las impresoras y leyendo la documentación manuales técnicos nos damos cuenta de que los Diseñadores Industriales e Ingenieros las diseñan para darle una vida útil determinada: 20.000, 18.000 páginas impresas, 5 años de uso, y así. Pero como lo consiguen: colocando un simple Chip dentro de la impresora.

Un Chip EEPROM es un pequeño elemento electrónico donde se guarda un recuento de impresiones. Cuando el número de impresiones llega al número programado en el Chip, la misma se bloquea o comienza a avisar que debe ser llevada a servicio técnico.

En 1940, el gigante DuPont presentó uns fibra sintética revolucionaria, “más que un ataque Marciano” como lo anunciaban los periódicos de la época: el Nylon. Para las mujeres, las medias duraderas era un gran progreso. Pero esa alegría duró poco.

Los empleados de la fábrica, llevaban prendas y medias a sus hogares para que sus esposas y novias las pudiesen usar. Eran muy resistentes: hasta los hombres admiraban la resistencia de estas medias de Nylon haciendo pruebas de arrastre de autos con solamente medias atadas como elemento de tiro. Una cadena, reemplazada por una media de mujer. ¿Quién podría creerlo? Pero como siempre, había un problema: duraban demasiado. Las mujeres felices, porque rara vez las medias se corrían o rompían pero los fabricantes no lo estaban tanto porque significaba que no se iban a vender muchas medias. DuPont dió nuevas instrucciones: los ingenieros e investigadores debían comenzar desde cero para crear fibras más débiles y dar con algo más frágil, que se rompiera y así las medias no durarían tanto.

El “hilo eterno” desapareció de las fábricas y los químicos tuvieron que dejar de lado el orgullo de haber creado con todo su conocimiento una fibra resistente por una imposición y necesidad de negocios.

El debate entre hace productos que duraran para toda la vida como enseñaba la vieja escuela y hacer productos casi descartables como lo hacía la nueva, se resolvió cuando la nueva escuela ganó la partida. Así de simple.

Pero lo que no sabían los consumidores de la América Consumista, era que al otro lado del continente, no existía la Obsolescencia Programada: la economía comunista no estaba pensada ni regulada por el libre mercado, sino por el Estado: en Alemania del Este las normas de fabricación estipulaban que una heladera debía durar al menos 25 años. En 1981 una fábrica de Berlin este comenzó con la fabricación de una lámpara de larga duración y la presentaron en una feria internacional en busca de compradores occidentales pero los del Occidente rechazaron la bombilla, a pocos años el Muro de Berlín cayó, la economía pasó a ser de consumo, la fábrica Narva cerró y la lámpara de larga duración dejó de producirse.

Pero en la era de internet actual, muchos consumidores están dispuestos a luchar contra la Obsolescencia Programada.

El iPod, símbolo de tiempos actuales de música para llevar, en su primera versión tenía problemas de batería que hacían que durara sólo 18 meses. Y no había programa de recambio: simplemente debían comprar un nuevo iPod allá por el año 2001. La obsolescencia programada llegaba a los tribunales nuevamente medio siglo después con una demanda de varios consumidores contra Apple. Luego de casi 2 años y de exigirle a Apple documentación sobre la batería del iPod, se supo que la misma había sido programada para tener una vida demasiado corta. La Obsolescencia Programada había sido el principal motivo en el diseño y construcción del iPod desde un primer momento. Se llegó a un acuerdo entre las partes donde Apple extendió la garantía a 2 años y un programa de recambio de baterías además los querellantes recibieron una compensación.

Pero no sólo de trata de nuestros bolsillos. Se trata del medio ambiente también. Países como Ghana en Africa reciben contenedores diarios de residuos de la Obsolescencia Programada. Desde hace más de 10 años llegan a este país residuos electrónicos: televisores, computadoras, celulares, cámaras, y más. Hay tratados internacionales que prohíben esto, pero hecha la ley, hecha la trampa: se declaran estos productos como de “Segunda Mano” sólo que tienen un pequeño detalles: más del 80% de estos “residuos” de Segunda Mano no se pueden reparar. En una ciudad de Ghana había un precioso río, el Odaw, lleno de peces y vida. hoy es el cementerio de todos estos residuos electrónicos enviados desde países industrializados a países del Tercer Mundo.

El biznieto de Philips, Warner Philips, sostiene que Mercado y sostenibilidad es posible. Y que ya no podemos seguir comportándonos de la manera que los hacemos: consumiendo y tirando. El Mundo ya no lo puede soportar. De hecho, según él es la mejor manera de hacerlo para un negocio: se considera el costo real de los recursos utilizados, el consumo de energía incluido el costo indirecto del transporte. Si se considerarín todos los esos detalles, los empresarios de todo el mundo tendrían poderosos incentivos para hacer productos que duren para siempre. Warner es el responsable de la lámpara de LEDs Philips de 25 años de duración través de Lemnis Lighting.

De la Cuna a la Cuna es un nuevo concepto en el replanteo de la Ingeniería para la fabricación de productos: se trata de realizar y fabricar productos como lo hace la Naturaleza misma. Así como las hojas secas y frutos que caen al piso no son residuos y desechos en el planeta sino que sirven para dar más vida aportando nutrientes o como base de nuevas formas de vida, se pretende que las fábricas imiten este proceso. Una fábrica de telas en Suiza es la prueba viviente de esto: de los cientos de tintes y productos altamente tóxicos que la fábrica utilizaba para hacer sus telas, ahora sólo utilizan 36 y todos biodegradables. En una sociedad de consumo, una producto de vida corta crea un problema de residuos. Si una sociedad produce nutrientes, los productos de vida corta se convierten en algo nuevo.

Reducir nuestra huella ecológica, reducir la sobreproducción, el sobreconsumismo, es el nuevo objetivo de aquellos que están a favor de cambiar la Obsolescencia Programada como paradigma de consumo. Cada vez más dependemos de objetos para definir nuestra identidad y autoestima. Eso es consecuencia de la crisis de aquello que solía darnos identidad como las relaciones personales, comunitarias o con la tierra. O de las pequeñas cosas, las sencillas que el consumismo ha reemplazado.

Si la felicidad dependiera del nivel actual de consumismo, deberíamos ser absolutamente felices. Consumimos 26 veces más que en la época de Marx pero no somos ni 20 veces más felices que en aquellas épocas y el aumento documentado de consultas medidas por depresión y tantas nuevas enfermedades son una muestra clara de ello.

“El Mundo es lo suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos” lo decía Gandhi.

Pueden ver el documental aquí: http://www.lareserva.com/home/reducir_reclicar_reutilizar

Reencontrarse es siempre alegría

Personal

Mientras íbamos viajando para Carlos Paz a un evento organizado por Tarjeta Naranja me acordé de un conocido, ex de un amigo que hacía años que no veía. Esas cosas que se te vienen a la cabeza cuando ves algo, escuchás alguno sonido o se te viene una sensación encima. Al llegar al evento, en la terraza acondicionada con mesas, sillones, tragos y bocaditos, las luces y la música me hicieron acordar nuevamente de él. Hacía más de 5 años que no lo veía y me llamaba la atención el proceso de cómo se te viene una persona a la cabeza después de tanto tiempo y sin haber tenido nunca una gran relación de amistad o contacto.

Bastó para que me diera vuelta desde mi silla para ver que la persona que se me había venido a la cabeza pocos minutos antes, estaba atrás mío: ¡Fer! ¡Hey como andas!?. Fernando fué ex por unos meses de un amigo mío, vivieron juntos y si bien dejaron de salir, seguían compartiendo departamento pero cuando mi amigo se mudó a otro barrio en la ciudad, nunca más lo ví. Sabía cada tanto a través de mi amigo algo de su vida porque cada tanto le preguntaba si existía la posibilidad de volver ya que mi amigo jamás tuvo a alguien a su lado desde que se había separado, hasta el día de hoy creo que sigue siendo así.

Haberlo encontrado fué una sorpresa, pero no me lleva a escribir ésto el simple hecho del reencuentro, sino que algunos son simplemente buenos de que sucedan y son siempre una alegría. Un alegría porque luego de la tensión inicial, del no saber nada uno del otro, salvo sacar conclusiones cruzadas, te llena el espíritu saber que una persona está “bien” y se lo vé bien. Que los años pasaron y que sus vidas siguen adelante con proyectos, con pareja, con amor y siguen igual de divertidos como hace tiempo.

A pesar de estar ambos por diferentes circunstancias en el mismo evento, él desde la organización y puesta en marcha de sonido y luces del evento, y nosotros como invitados, no pudimos despegarnos y pasamos toda la noche poniéndonos al día de las idas y vueltas de la gente, de trabajos, de contactos profesionales, de comida y bebida. Me alegró mucho haberme encontrado a Fer, conocer a su pareja y compartir una muy buena noche de fuegos artificiales, bocaditos y Champagne. O fernet. O Gancia, o Seven.

Cuando decidimos irnos a dar una vuelta por la tumultuosa Carlos Paz me acordé de Cristina. “La” Cris, fué hace mucho tiempo, en el 2001, una compañera de trabajo en la empresa donde trabajaba mi ex. Con una relación estrecha de ella con él no costó mucho hacernos amigos a pesar del a diferencia de edad ya que ella es una mujer mayor, pero jovial y siempre divertida, con una risa contagiosa, una hija y un nieto al que adora. Me acordé de ella porque sí. Porque estábamos en verano, hacía calor, mucha – demasiada – gente en las calles y veredas de Carlos Paz y todo eso me recordaba a algunos veranos en Las Grutas que habíamos compartido juntos años atrás. Por cuestiones de la vida, nunca más la ví, dejamos de hablarnos y así. Hasta que  caminando, parada esperando un turno para una mesa disponible en pleno centro de Carlos Paz la veo: no pude evitar pararme al frente y decirle en voz alta: Cristina Zanotti, ¡no me crees si te digo que venía pensando en vos! Y la contagiosa y hermosa risa de la Cris estalló y los ojos se abrieron grandes.

¿Cuántos años habían pasado? Mmm  dejenme pensar, unos 6? Por ahí. 6 años de no saber nada de ella, y de golpe, en medio de miles y miles de personas apretadas en la ciudad turística la encuentro. La alegría fué mutua y no pudimos despegarnos por largo rato. Qué alegría. La alegría del reencuentro se daba de nuevo. Noticias, preguntas, abrazos, besos, más abrazos, más alegría. Cristina fué para mí una gran soporte allá por el 2004, cuando me había separado de mi pareja por aquel entonces. Ella y las olas de Las Grutas fueron el soporte emocional para una separación que no aceptaba ni entendía en ese momento y que hoy agradezco para ambos lados.

La segunda sorpresa mágica de la noche se daba de nuevo. Llegó Sandra, la hija que también hacía años que no veía y todo se completó.

Cuando nos despedimos me quedé con la sensación de una noche plena. Carlos me preguntó: ¿que sentís cuando te encontrás que esa gente que hace mucho tiempo que no ves y que te alegra tanto? Alegría, le respondí. Alegría de saber que están bien, que sus vidas avanzan – no me refiero a lo económico – que son felices o que están en búsqueda y que se los vé bien. Alegría enorme.

Al mediodía de ese sábado llamada de Guido desde Buenos Aires en respuesta al mensaje de texto enviado más temprano. Sólo escucharlo nos dejó tranquilo sobre su nuevo estado, un estado de felicidad que hacía tiempo no le veíamos encima: Nueva ciudad, nuevos estudios, nuevo amor y  el arriesgue a un todo al que no dudó en apostar y que contó, como buenos amigos con el apoyo incondicional -sin condiciones-  de que haga lo que haga, nosotros estábamos para apoyarlo, sin importar los resultados, sin importar si hiciéramos algo diferente en las mismas circunstancias. Soy un convencido que hay que ir detrás del amor, de lo que uno siente y no pensar tanto. Guido lo hizo y eso me hizo sentir feliz, y a él se lo siente igual. Los resultados no importan muchas veces, lo que importa es el camino.

Más gente feliz, más alegría para mí de que mis amigos o conocidos estén bien.

Hoy al mediodía llamada de un nuevo número que no tenía agendado: -¿Hola, si, quien habla? -¿Lisandro? habla Ale.

Fueron dos milésimas de segundos que me llevaron a reconocer la voz. ¡Ale! ¡Que alegría!!! Y todo fluyó y confirmé una vez más que la gente puede ser feliz y que todo lleva su tiempo. Ale, la ex pareja de Guido nos había llamado, después de unos meses de largo silencio, un silencio que era necesario y respetado, con el apoyo a distancia, volvía ponerse en contacto y nosotros con él. Alegría, alegría infinita de saber tantas cosas de tanta gente querida en tan poco tiempo. De que todos están en la búsqueda y que todos están felices, que la alegría del reencuentro es eso: el mirarse a los ojos y reconocerse como alguien que es importante en nuestras vidas por diferentes razones. No importa si la cruzamos 15 minutos, pasamos juntos toda una temporada de vacaciones o porque era nuestra compañía asegurada de charlas y salidas. Sino por todo lo demás, lo que no se vé, lo que se siente.

Reencontrarse siempre es una alegría. Quizás el pensamiento de que atraemos lo que pensamos se haya cumplido esta semana. En todos ellos pensé, de todos ellos me acordé y todos nos terminamos cruzando en algún punto y momento. Y en situaciones si se quieren, increíbles. Reencontrarse es una alegría incluso con aquellos con los cuales no queremos cruzarnos. Porque siguen de pié y porque suponemos que siguen en la búsqueda de algo, viajando, conociendo, trabajando, cambiando de parejas, solos, con la misma de siempre, acompañados, lo que sea. Pero uno se alegra de verlos, porque verlos nos hace vernos hace tiempo atrás y nos alegra más vernos hoy donde estamos.