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Mi relación con Il Gatto Trattorias de Gral Paz 120: seguimos igual.

Tratar de almorzar en el centro de Córdoba puede ser una tarea de expedición. La ciudad ha mutado en los últimos años y el centro comercial – entiéndase zona comprendida entre Av. Colón, Tucumán, San Martín y 27 de Abril – que a medida del crecimiento de locales de ropa de marcas no conocidas, de puestos ambulantes y de basura y mugre por doquier se pudo observar el detrimento en misma escala de buenas opciones para salir a Almorzar o Cenar.

La verdad no hay muchas. Menos en horarios nocturnos. Por supuesto la sociedad cordobesa – o parte de ella – parece conformarse con la proliferación de locales de Super Panchos que agravan aún más la situación de limpieza de los espacios públicos y de pizzerías y lomiterias baratas. Pero restaurantes para sentarse a comer y disfrutar de una comida… En el centro de Córdoba… Ya no quedan.

Sí quedan quienes de han ganado un espacio en el público, ya sea por “tradición” basados en el tiempo o calidad de su comida o servicio. O quedan aquellos que siguen pensando que todavía tienen éxito por todo eso como Il Gatto Trattorias de Av. Gral. Paz 120.

Ya he escrito en varias oportunidades sobre este lugar de la ciudad de Córdoba. Y no recuerdo haberlo hecho alguna vez de manera positiva: pasan los años y seguimos igual o peor. Y el lugar sigue lleno de comensales. Acaso el Cordobés es conformista? Marquista? Careta? Poco exigente? No lo se, pero en cualquiera de los casos pareciera que yo mismo soy todo eso luego de haber expresado lo que antes dije.

Cada tanto vuelvo al Il Gatto. Ayer por ejemplo: salí de una reunión, las opciones eran Mc Donalds, Il Gatto o La Mora – un barcito de comidas ya definidas algo económico y sin mayores pretensiones. Como tenía ganas de sentarme y comer pastas la opción era clara así que entré a Il Gatto Trattorias, me senté y esperé. Y esperé. Y esperé un rato más. Y me fuí a Mc Donalds.

Por supuesto la McNifica no podría compararse con las pastas que pensaba comer en el local vecino pero al menos me atendieron. Me vieron! Ok ok en la cola de caja, parado, esperando como un preso en horario de almuerzo pero me fui feliz con mi bandeja.

Al salir del Restaurante del Gato Bigotudo pensé: “estos no cambian más”

Pero soy reincidente. Más rápido de lo que me gustaría serlo en realidad. AHHH si! Porque si alguien le gusta volver una y otra vez con la esperanza de una mejora, ése soy yo. Lo que pasa es que la comida me tira y es como un ex con el cual tuviste el mejor sexo de tu vida, volves una y otra vez. Y eso me pasa con Il Gatto, sólo que vuelvo pero con mi costado masoquista.

Hoy de nuevo crucé la puerta de vidrio de Av. Gral Paz 120. Hoy de nuevo estaba casi todo lleno. Hoy de nuevo pedí pastas que no había pedido jamás y que opacarian el sabor desabrido y mustio de la McNifica del día anterior. Hoy. Sí. Un día después de ayer. Y veo que nada cambió.

Mozos que te atienden sin ganas, ni siquiera ganas para un saludo de bienvenida. Baños en un estado vergonzoso. Empleado de sexo masculino limpiando y golpeando cañerías en el baño de Damas mientras la señora paqueta se trata de arreglar los rulos frente al espejo (habrá estado cuando ella hacía sus necesidades también? Pienso… Digo…), servicio de wifi que no funciona, ni el propio ni el ofrecido por Fibertel y hermosos individuales en las mesas con el patrocinio de una empresa de productos de Electricidad y una de Materiales de Construcción. Vamos nomás! Si esos son lo materiales de construcción que ayudaron a Il Gatto y así se mantienen… mejor compro en otro lado.

Las pastas? Ah si. Olvidate del puerro. Quizás ya no tenían. Sabor? Lamento decirlo y reconocerlo pero la McNífica se llevó el premio: demasiada salsa para los ravioles nadadores. Ahogados en una pomarola desabrida y algo ácida. Eso si, los hongos negros en oferta: para mí, para el gordo celoso de la mesa contigua y para la novia de él que se deja gritar: “sos una bipolar”. Hermosas charlas disfrute en mi almuerzo de Il Gatto.

Ok ok sobre esto último no puedo responsabilizar al lugar. Pero me tengo que quedar con esa nota de color y olvidarme al menos del estado de los baños???

Ok, supongamos que soy de esos cordobeses poco exigentes, conformistas, caretas y marquistas que salen a comer a lugares conocidos o “establecidos” para mandarme la parte después en Twitter o Facebook. Supongamos. Pero ni siquiera los baños me molestarían como para dejar de venir de una vez por todas a este Restaurante que año tras año, reincidencia tras reincidencia, no cambia ni mejora en nada??? Se justifica???

Comida de poco sabor. Porción buena, reconozco pero insípida. De verdad. Atención pésima: en lo que refiere a un servicio mínimo de atención al Cliente, Il Gatto todavía no comenzó a entrenar a su personal. Lamentable. El estado de las instalaciones, como verán en las fotos esos baños no se les pega la mugre de un día a otro: necesitan semanas. Asqueroso. Los servicios adiciones como WiFi: todos pidiendo la clave, todos preguntando de nuevo porque no funciona. Fibertel el proveedor alternativo tampoco funciona y siento que avala el servicio del Restaurante. Acaso no tienen técnicos o personal que controle el sistema? Olvidate.

Y así sigue Il Gatto haciendo cada vez más decadente el centro Cordobés y nosotros, los eternos enamorados del maltrato volvemos una y otra vez como quinceañera esperanzada. Y ellos que saben que su clientela es poco exigente, sometida, marquista y careta te reciben con el mismo menú de hace 10 años. Pero con peor servicio.

Total te queda La Mora y sino McDonalds que de última si le pones mostaza y ketchup entra como trompada y gastas encima un poco menos que en Il Gatto.

Mozo, la cuenta!   Baño de Il Gatto Limpieza Limpieza Baños de Il Gatto Manu de Il gatto sin sabor Restaaurante Il Gatto Patrocionio