Termina una semana
La semana llegó a su fin, con ruidos de autos, un pequeño grupo de personas protestando con bombos en la esquina de Patio Olmos por el boleto estudiantil, una temperatura agradable y algo de olor a lluvia que a lo lejos se ve venir.
Como casi todos los viernes, para romper la monotonía de salir del trabajo hacia casa y recorrer escasas 2 cuadras y ver siempre lo mismo, decidí ir a tomar un café tranquilo en algún bar del centro o Nueva Córdoba. Bonafide ha sido el elegido por las ultimas semanas pero con una tardecita como ésta con 18 grados en Córdoba la posibilidad de conseguir lugar era una tarea que no iba a ser fácil, en cambio me encontré con gente conocida y agradable, por un lado y compartiendo la misma mesa y la charla, unconocido de la vida, una persona generosa que una vez me regaló una iMac G3 Grape en vez de tirarla a la basura. Aún la conservo porque así fué la promesa: yo vivía en Arguello por aquella época, suena mi teléfono y yo estaba saliendo de compra algunas cosas para cocinar. Me llamó la atención la llamada porque era la primera vez en varios años que tenía agendado el número que hablaba con Daniel Gancé por este medio. Siempre nos cruzábamos en alguna juntada o reunión porque teníamos el mismo grupo de gente conocida y siempre por alguna cosa u otra te temrinás pasando los teléfonos. La cosa fué que al sorprenderme el llamado, Daniel me comentó que tenía algo para mí: doble sorpresa. Su vieja iMac, que tenía tirada en un rincón ocupándole espacio estaba por conseguir nuevo dueño, y conociendo mi fanatismo y mis amanezas con respecto al fin que le diera a semejante pieza de colección, decidió entregármela a mí. Así fué que un día nos fuimos con Carlos en el viejo Gol Country y la buscamos. La traje, la limpié, la bañé como hice con todas las iMacs que tuve en mi vida y hace un par de semanas agarré el teclado, lo desarmé y limpié tecla por tecla como solía hacerlo también antes con las mías.
Con Daniel estaba Sebastián, un viejo compañero de trabajo, no digo viejo por la edad, sino porque fué compañero de hace unpar de años atrás, en la agencia de publicidad Romero y Victorica. Alegría de verlo porque hacía muchísimo tiempo que no lo veía y saber que sigue trabajando y que su cabeza sigue generando nuevas ideas, pone de buen humor a cualquiera.
Los saludé, nos pusimos al día rápido y seguí camino.
El café con crema siempre sabe bien. Ahora espero por mi prima que sale en media hora de su trabajo acá a un par de cuadras. La noche es jóven y no tengo ganas de volver a casa todavía. La rehabilitación sigue, anoche no me pude dormir de tantas cosas que me puse a pensar y hoy me levanté con pocas ganas de hacerlo. En la empresa quedaron haciendo un After Office como hacen todos los viernes pero esta vez con bebidas del caribe y mucho limón. Nunca me he quedado a una de esas reuniones. Me gusta salir los viernes apenas termina mi horario y comenzar el descanso que es tan necesario. Quizás si lo hicieran en algún bar o algo así, algún día me quedaría.
Me encanta la ciudad a esta hora.


