Viajando

Personal

Viajando. Una vez más. La noche afuera parece igual a tantas noches donde estuve sentado arriba de un colectivo. ¿Sería distinto viajando en un auto propio? Quizás no elegiría viajar de noche. Eso de seguro. La noche se hizo para dormir y dejar que el sueño reparador nos proteja.

Estaba pensando en cuantos kilómetros viaje el año pasado. Quizás más que todos los kilómetros acumulados en los casi 20 años que llevo en Córdoba viviendo. Ya soy un ciudadano cordobés. Sin dudas. El trabajo de Fotógrafo de Bodas o Quinceañeras me ha hecho estar arriba de algún medio de transporte más tiempo que otros años: sesiones previas, bodas, cumpleaños… Fiestas… Y una y otra vez cada viaje es nuevo.

Siempre.

Y este año no será distinto. Los límites se agrandan y no queda otra que ir donde esta el trabajo. De cierta manera tiene una relación con mi padre este punto. El otro día recordaba en mi casa, en uno de sos tantos momentos en los que,os pensamientos vienen como voces que necesitan tener un diálogo con uno mismo que en mi infancia muchas veces mi Padre estuvo ausente por razones de trabajo. Al ser Abañil, iba donde estaba el trabajo. Y cada tantas semanas volvía.

Creo que es la primera vez en toda mi vida que soy consciente de este hecho en la vida de mi papá.

No podría decir que a mi padre le costará mucho estar afuera de su casa, ese es un punto de diferencia que tenemos y el gen de “estar” en el lugar que sentimos y creemos nuestro lo herede de mi mamá. Me encanta viajar, pensar, escribir, observar, sentir. Pero siempre. Quiero volver. Más cuando tenes un corazón que está esperando o una espalda a quien abrazar. Me tira como dice el dicho que la sangre tira.

Cada año que pasa extraño más. Y cada noche deseo abrazar más fuerte. El deseo de no soltar se hace más evidente y subir a un colectivo para dejar atrás mi casa muchas veces pesa un poquito más. Se disfruta luego, pero arrancar cuesta.

Suena una canción en francés solo acompañada de una guitarra y un piano. Es ideal para esta hora de la noche. Afuera la el cartel de la ciudad de Montecristo acaba de darme la despedida en nuestro paso por la ruta, adelante la ruta. Y un camión.

Viajar. Otra vez viajando. Y esperar que la noche en la ruta me resguarde y cuide,

Los hay un corazón que quiero sentir latir. Y una espalda que abrazar.

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