Volviendo a ser yo
Una semana casi, y ya sería un mes que no escribía. En realidad acabo de eliminar un post que escribí ayer creo. Debe ser la segunda vez en la vida de este Blog que elimino un post. Pero no salió como yo esperaba o como horas antes lo había escrito en mi mente, y luego, al forzarme a escribirlo, los resultados saltaron a la vista. Así que lo eliminé sin más culpa para evitar la futura culpa que me iba a causar cada vez que lo vea, porqiue me iba a acordar de ese momento.
Un mes casi. La verdad que por estos meses he estado muy particular. Han pasado muchas cosas que casi nadie sabe y eso por un lado es buenísimo y por otro lado no lo es. No lo es porque a veces tenés tantas, pero tantas ganas de compartir lo que te pasa con el primero que se te cruce, que luego de hecho, ya no hay marcha atrás. Y ahí es donde entra a jugar el control que tenemos sobre nosotros mismos: el qué hacer, cuando hacerlo y cómo hacerlo. Y el porqué, que no es menos importante que los anteriores. Es, de hecho, el que más peso tiene diría.
Así que, para ser exactos hace casi un mes, que vengo con la cabeza revuelta y el estómago con acidez. Algo que no tenía hace muuuuuchos años pero que es bueno notarlo ahora. Porqué? Porque increíblemente, a pesar de haber crecido, a pesar de saber más cosas, de tener más experiencia y a pesar de tantas cosas que los años traen, uno nunca se termina de conocer. Y lo que pensabas que no te iba a sorprender, lo hace. Lo que pensabas que te iba a aburrir, te entretiene, y quien pensabas que ya no podrías soportar más, lo terminás confirmando. Broma aparte, uno, no se termina de conocer. Así de sencillo.
Sé, que he cambiado en los ultimos años. Sé porque me comparo con mi imagen mental y registrada años atrás. Pero también sé ahora, que hay muchas cosas que pensé que las conocía, y no es así y es otra forma de comenzar a hacerlo desde otro lugar. Y está bueno por un lado, pero la verdad, hubiese preferido que muchas cosas sigan como venían pasando. Pero eso es imposible.
Hoy sentí que comencé a recuperarme. Quizás hoy, luego de escuchar por 20 veces “Esta Boca es Mía” de Sabina por Olga Román. Más vale que no tengas que elegir entre el olvido y la memoria… entre la nieve y el sudor… Tantas veces la escuché hoy que se me grabó la letra y me sirvió de herramienta para la clase del día de hoy. La verdad que no había ido preparado y ni había hecho la tarea que tenía que hacer. Pero a veces la vida te da sorpresas y mi estado de ánimo en el día de hoy no era el mejor, pero tampoco el peor. Y llegó el profesor, me saludó y luego al invitarnos a pasar al aula, me separó y me dijo un par de cosas en voz baja, mirando para todos lados como si tuviésemos un secreto entre ambos y nadie debía leerle los labios. Fué bueno, porque me dió el empuje que necesitaba, pero que no estaba esperando.
Aprendí en estos meses, hace casi un año, que hay un tiempo para cada cosa y debo ser paciente. Y creo que lo de esta noche fué una muestra de eso. No necesita uno estar levantando la mano todo el tiempo para ser el mejor alumno, no hace falta estar en todos lados para que te recuerden. No hace falta figurar todo el tiempo para ser alguien. Uno es alguien, por sí mismo. Por el simple hecho de serlo. Y yo he aprendido eso hace ya tiempo, y me alegro de haberlo hecho. Porque he estado del otro lado, y es lo que me permite comparar ambos.
Comparar como comparo mi persona hace un año atrás. Y allá por el año 94/95. Esa fecha se me viene a la cabeza muy seguido ultimanente. 16 años ya. Es mucho y sin embargo no parece nada, parece que fué ayer. Cuanto cambié, cuanto avancé y cuanto retrocedí en otros aspectos.
Será mejor que aprendas a vivir, sobre la línea divisoria, que va del tedio, a la pasión. No dejes que te impidan galopar ni los ladridos de los perros…
El Profesor me sugirió que escriba. Que lleve una Bitácora de las clases. Ya se lo había pedido al resto de la clase. Pero yo no estaba preparado creo. Y hoy sí pude enfrentar esto. Me lo pidió, que lo haga para mí como una tarea extra. Y supongo que si me ha funcionado el haber escrito este blog por tanto tiempo y sacar cosas de mí, me puede resultar en otros aspectos.
Quizás no pueda hablar con todos, quizás no pueda gritar lo que me pasa ni como me siento. Porque simplemente quizás no es el momento. Ni mío ni del resto. Porque no pasa solamente por nuestras necesidades, sino como esas necesidades pueden afectar al resto. Para bien, o para mal. O indiferentemente. Cada ficha cae en su lugar en su momento. Momento. Palabra clave.
Te engañas si me quieres confundir, esta canción desesperada, no tiene orgullo ni moral. Se trata solo de poder dormir, sin dicutir con la almohada. Donde está el bien, donde está el mal…
Que se yo, creo que la sensación es nueva en mi cuerpo hoy. Me siento mejor, el mes de Junio está terminando y ya me siento diferente. Está llegando Julio y todo parece para mejor, sólo me falta controlar la ansiedad que me está matando por estos días que por otro lado me hace ver que nada es para siempre y que lo que creemos que nos va a matar, no lo hará y que nos vamos a morir si no hacemos tal o cual cosa, o que el mundo se caerá si el cliente no obtiene lo que pidió en tiempo en forma. No nos conocemos lo suficiente. No nos conocemos. Y eso es lo bueno, porque nos permite estar con la cabeza apoyada en la almohada pensando que un día más pasó, que otro llegará y que tenemos personas que nos quieren a nuestro lado que esperan vernos. Para lo que sea. Pero que somos importantes.
Aunque sea por un ratito, somos importantes. Y eso vale una vida entera.



Es fantástico no conocernos del todo, sorprendernos a nosotros mismos cada tanto al descubrirnos haciendo, pensando o actuando de manera inesperada. Imaginate sino qué aburrido sería
Lindo tu blog. Se nota que escribís con el corazón.
“Aunque sea por un ratito, somos importantes. Y eso vale una vida entera.” Me gustó mucho eso